Luis Eduado Aute estuvo en Cuba pero no quiso cantar. Aunque para los habaneros el principal dilema de las últimas semanas quizá fuera saber si preferían ver fútbol, esa rivalidad entre el Barcelona y el Real Madrid también levanta pasiones en la Isla, o pelota, que hasta hace muy poco era el deporte nacional. Luis Eduado Aute estuvo en Cuba pero no quiso cantar. Aunque para los habaneros el principal dilema de las últimas semanas quizá fuera saber si preferían ver fútbol, esa rivalidad entre el Barcelona y el Real Madrid también levanta pasiones en la Isla, o pelota, que hasta hace muy poco era el deporte nacional. Quizá ya no lo sea porque no quede gente en activo como Conrado Marrero. Un mítico pelotero que cumplió 101 años el 25 de abril. Los buenos de ahora, lo mismo están todos en EEUU, según dicen.
Delgado, con una pequeña cola que recoge su cabello, y esta vez sin guitarra al hombro, Luis Eduardo Aute, un viejo conocido por los cubanos que como él ya muestran canas, estuvo por estos días en la lejana ciudad oriental de Jibara, a donde llegó para participar como jurado del Festival Internacional de Cine Pobre, en el cual además presentó su largometraje, de 2001, Un perro llamado dolor, en el cual mezcla sus dibujos y su música y que constituye una faceta de las menos conocidas de su creación artística.
Esta es la primera vez que visita Jibara, a la que calificó como una ciudad «enormemente agradable y cariñosa», y, de paso, consideró «una heroicidad que se celebre un Festival de este tipo aquí, de autor, de cine independiente».
Sobre esto último aclaró que «el cine me interesó desde pequeño. Me gusta mucho, aunque he tenido incursiones muy esporádicas. Pero es en la actividad en la que menos he trabajado. He dedicado todo mi tiempo a escribir poesía, a escribir canciones y a pintar, y si me preguntan dónde me siento más cómodo… pues en la pintura, seguramente. Es una actividad muy directa, no interviene nadie, es el pintor delante de su espacio en blanco».
La última vez que fue visto «masivamente» en La Habana, fue en el sonado Concierto por la Paz promovido por el colombiano Juanes. Entonces, la mayoría de los cubanos más jóvenes se enteraron de que Rosas en el Mar, la canción que le cantaban sus padres desde pequeños y que siempre han escuchado en la voz de Massiel, es una sus creaciones.
Sin embargo, esta vez, su presencia solo se hizo pública en Jibara para lo del festival de cine, y sin guitarra, por lo cual dejó con deseos a quienes esperaban escucharlo cantar, cosa que el resolvió con una escueta afirmación: «Estoy de vacaciones».
El cubano Conrado Marrero acaba de cumplir el pasado día 25 nada menos que 101 años, almanaque que lo convierte en el más longevo exjugador de las Grandes Ligas, y que a pesar de los achaques y dolencias mantiene incólume su pasión por el béisbol.
Leyenda viva de las bolas y los strikes en su país, se retiró en 1958 con un palmarés oficial de 367 victorias -95 sin tolerar anotaciones- y 178 derrotas en 20 años de trayectoria en Cuba, México, Estados Unidos y Nicaragua.
Cuando debutó en 1938 en el campeonato de la Unión Atlética Amateur de Cuba con el club Casa Stany (después Cienfuegos Sport Club), pocos apostaron por el triunfo del pequeño lanzador derecho, nacido en 1911 en la finca El Laberinto, en la región norte central de la isla.
Al abandonar las filas aficionadas, ocho años después, los escépticos creyeron que El Guajiro de Laberinto, como comenzaron a conocerlo, no triunfaría en el exigente béisbol profesional cubano, el más fuerte del área del Caribe, y mucho menos en La Meca del beisbol profesional, las Grandes Ligas de EE.UU. Pero se equivocaron.
Su estelar desempeño llamó la atención del scout Joe Cambria, quién primero lo llevó a los Havana Cubans, de la Liga Internacional de la Florida; y después a los Senadores de Washington, con 39 años de edad, aunque tuvo que argumentar mucho para convencer al dueño del conjunto, Clark Griffith, de que aquel tirador de solo cinco pies y siete pulgadas sería capaz de vencer en la Liga Americana.
Al dedicarle seis páginas al cubano en 1951, la revista estadounidense Life comentó que «su única razón para estar en las (Ligas) Mayores es una combinación de cerebro, coraje y control».
Un resumen de la larga trayectoria de Marrero arroja que logró 139 éxitos con 46 fracasos en las filas aficionadas y 228-132 en las profesionales. Al concluir en 1958 su carrera de dos décadas, el pequeño lanzador de origen campesino, que se vanagloria de haber aprendido solo a tirar pelotas, se dedicó a impartir sus conocimientos.
Braudilio Vinent, uno de los máximos ganadores en series nacionales cubanas, le agradece a El Premier, como también se le llama, haberse convertido en un extraordinario pitcher.
El Consejo de Estado le concedió el título de Héroe Nacional del Trabajo y al cumplir 100 años en 2011 recibió un gran homenaje. Hoy, privado de la vista y en silla de ruedas por la fractura de su cadera derecha el 26 de julio del pasado año, continúa escuchando las transmisiones del Campeonato Nacional de béisbol, y como autoridad en la materia, tiene opiniones para todo.
Sobre la lucha por el liderazgo de ‘jonrones’ entre el jardinero Alfredo Despaigne y el inicialista José Dariel Abreu, asegura que «Abreu es más completo, pues tiene poder y tacto».
Asimismo es contrario a la aplicación de la denominada regla Schiller para decidir juegos de béisbol que llegan empatados a la novena entrada, y al respecto se pregunta si el estadounidense Harvey Schiller, quien como presidente la Federación Internacional de Béisbol impuso esa fórmula para reducir el tiempo de los partidos, practicó alguna vez ese deporte.
En el Museo Nacional de Bellas Artes fue presentado a la prensa el primer DVD de la Camerata Romeu, que bajo el título «Concierto del Norte» rinde homenaje al músico y compositor noruego Edvard Grieg (1843-1907).
El 17 de febrero de 2007, la carismática Zenaida Romeu, maestra y directora de la «Camerata», realizó un concierto en la Basílica Menor de San Francisco de Asís para conmemorar el centenario del fallecimiento de Grieg. La grabación de ese concierto devino en audiovisual, permitiendo dejar constancia del virtuosismo que distingue a la primera orquesta femenina de cuerdas de América Latina y referencia obligada en la llamada música culta de Cuba hoy. Cuatro obras, de ellas «Suite Holberg op.40?, «Dos melodías Elegíacas op.34? y «Dos melodías op.53? del compositor noruego, así como «Concierto para Saxofón Alto y Orquesta de Cuerdas» compositor ruso Aleksander Glazunov, forman el DVD .La idea original de la grabación del concierto de Camilo Ferrera, manager de «Camerata», también encargado del sonido y la masterización.



