Los cubanos se disponen a colocarse ante el televisor para ver las las Olimpiadas de Londres. Por las calles habaneras, continúan sucediéndose y escuchándose los comentarios sobre la diferentes reformas que ‘No llegan, pero ya están aquí’…, de lo que toma buena nota Radio bemba Mientras, los diferentes locales culturales continúan con su ajetreada actividad. Y Gente, gente, gente… que va y viene, otros que cumplen años, y los hay que construyen bicicletas gigantes para entrar en el Libro Guinnes… Y nosotros, pues hasta septiembre. Los cubanos se disponen a colocarse ante el televisor para ver las las Olimpiadas de Londres. Por las calles habaneras, continúan sucediéndose y escuchándose los comentarios sobre la diferentes reformas que ‘No llegan, pero ya están aquí’…, de lo que toma buena nota Radio bemba
Mientras, los diferentes locales culturales continúan con su ajetreada actividad. Y Gente, gente, gente… que va y viene, otros que cumplen años, y los hay que construyen bicicletas gigantes para entrar en el Libro Guinnes…
Y nosotros, pues hasta septiembre.
Como 90 años se cumplen solo una vez en la vida, la poetisa Carilda Oliver los celebró el pasado 6 de julio por todo lo alto, con numerosos homenajes tanto en la ciudad donde reside, Matanzas, como a nivel nacional. Las celebraciones comenzaron desde el 28 de junio en la tertulia que lleva su nombre, y que ella misma conduce, en el Museo Provincial Palacio de Junco; y el 5 de julio se le ofreció hasta una serenata frente a la vieja casona familiar en la Calzada de Tirry No. 81.
Las arrugas de los 90 años no han podido borrar totalmente la extraordinaria belleza de esta mujer rubia, casi pelirroja, que aun conserva un brillo juvenil en sus intensos ojos verdes y una mente muy ágil.
Carilda, conversadora natural, es capaz de colocar en el momento oportuno una frase humorística, transgresora o sencillamente fuerte, que hace reir y pensar al mismo tiempo a su auditorio. Por ello para muchos cualquier homenaje es poco para esta escritora de excelencia, con una obra poética reconocida por varias generaciones de lectores, en especial por su carga erótica. ¿Qué cubano no ha recordado alguna vez aquella famosa frase de “Me desordeno, amor, me desordeno”?
Premio Nacional de Literatura y miembro correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua, recibió también ramos de flores de Fidel y Raúl Castro, e infinidad de mensajes y saludos de personalidades cubanas e internacionales, o de sencilla gente de pueblo, los cuales, resumió ella misma, «guardará todos juntos, como el más grande de los regalos»
Renny Arozarena es un joven actor que se catapultó a la fama hace algunos años, cuando asumió de manera más que convincente el reto de encarnar a uno de los ídolos de Cuba, el cantante Benny Moré, en la cinta ‘El Benny’.
Ahora anda inmerso en el rodaje en las calles de La Habana de la película ‘El ojo del diablo’, del italiano Angelo Rizzo, donde encarna un personaje negativo en ese thriller que centra su historia en la búsqueda de una reliquia hindú.
Sobre este nuevo personaje asegura que «lo estoy haciendo con la misma entrega de los que he hecho. A todos les imprimo la misma fuerza interpretativa, como si fuera el primero que realizo, ya sea pequeño o grande, cada personaje para mí es un reto».
Al referirse al proyecto más inmediato, Arozarena anunció el filme ‘Los desastres en la guerra’, del cineasta cubano Tomás Piar, «en el que la intención del director es rendir homenaje a los siete samuráis», y que se estrenará en los próximos días. “La trama tiene un tratamiento de futuro, supuestamente una tercera guerra mundial y lo que pasa posterior a ella, un tema interesante que espero guste al público”, explicó.
Sin embargo, aunque haga muchos personajes, Renny no se ha podido quitar de encima a El Beny, al punto, aseguró, que desde su puesta en pantalla el pueblo le cambió el nombre. «Eso es un tema eterno, y El Beny me perseguirá para siempre». Por su interpretación en El Beny, Arozarena recibió sendos premios a la mejor actuación masculina en el festival de Cine de Locarno, Italia, (2006), y en el XXI Festival Internacional de Cine de Santo Domingo (2007).
Desde hace más de 30 años, Alberto Herrero copa los shows de la madrugada en el Cabaret Parisién del Hotel Nacional, o en el cabaret Las Vegas, también de La Habana, lo cual, si no es un récord, es una buena marca. No por gusto lo califican como El rey de las noches habaneras.
Ahora anda por Miami, donde se presenta por primera vez, con la mayor tranquilidad del mundo, porque sabe que allí tiene también su público, entre muchos cubanos que lo vieron en su juventud en La Habana y siguen recordándolo. Lo más sorprendente es que a pesar de su larga carrera, no ha grabado un solo disco, casi no se escucha en la radio y sus apariciones en la televisión de la isla son más que esporádicas. Pero eso no parece importarle, pues asegura que «no grabo, porque soy un artista para ver. Hay artistas en Cuba que han grabado hasta 35 discos y nadie los conoce».
Herrero comenzó su carrera hace 47 años en Holguín, su ciudad natal, en el oriente de Cuba como parte del Cuarteto Venus. Luego se integró al grupo Los Céntury, y más tarde se estableció en La Habana, donde se abrió paso como solista hasta que, en 1978, se convirtió en una estrella con el éxito de «Mentira», «una versión mía de un tema americano que la gente me sigue pidiendo», recordó orgulloso.
Herrero se ha presentado en más de 30 países, ya no es el joven atlético e hiperquinético que alborotaba a las muchachas, pero nadie dice que tiene 66 años, pues se mantiene en forma físicamente y continúa manteniendo la potencia de su voz ronca.
El cabaret Parisién sigue siendo su cuartel general, donde puntualmente canta los viernes y sábados, hace chistes y hasta ha recibido el aplauso de celebridades internacionales como Leonardo DiCaprio, Jodie Foster o Robert de Niro.
Félix Guirola es un buen hijo de vecino, pero puede saltar a la fama el día menos pensado pues su vida ha ido cambiando desde que se le ocurrió construir una bicicleta gigante con la idea de recaudar dinero para su hermana discapacitada.
Aquel proyecto se convirtió en un hobby y ahora su meta es ingresar al libro de records Guinness pedaleando a ocho metros de altura por las calles de La Habana, donde tiene que andar con cuidado para esquivar los baches o los cables del tendido eléctrico.
En su casa de la calle Amargura de La Habana Vieja, este hombre de 48 años armó un pequeño taller donde trabaja con hierros y partes de bicicletas después de su jornada laboral, para cumplir su sueño de lograr una plusmarca mundial reconocida internacionalmente.
«Yo nunca fui ciclista, lo que me gusta es montar bicicletas en altura», dice Guirola tras pasear en una bicicleta de casi seis metros de altura, que el mismo construyó, por el Paseo del Prado, donde peatones, automovilistas, turistas, policías y conductores de «bicitaxis» miran sorprendidos a este exboxeador amateur y exsoldador convertido en «cuentapropista» pedaleando en su extraña bicicleta gigante.
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