Gente, gente, gente

Damos la bienvenida al año 2013 que acaba de comenzar con la esperanza de que los tan esperados cambios que los cubanos esperan que se produzcan próximamente afecten en lo menos posible a los bolsillos, ya que en la Isla, por ejemplo, ha entrado en vigor desde el primero de enero la nueva ley tributaria. También ha entrado en vigor la nueva reforma migratoria. Mientra tanto en La Habana, se van conociendo los ganadores del Premio Nacional de Literatura, que ha sido para Leonardo Padura, o el Premio Nacional de las Ciencias, que ha correspondido a César García del Pino. Todo en gente, gente, gente… Damos la bienvenida al año 2013 que acaba de comenzar con la esperanza de que los tan esperados cambios que los cubanos esperan que se produzcan próximamente afecten en lo menos posible a los bolsillos, ya que en la Isla, por ejemplo, ha entrado en vigor desde el primero de enero la nueva ley tributaria. También ha entrado en vigor la nueva reforma migratoria. Mientra tanto en La Habana, se van conociendo los ganadores del Premio Nacional de Literatura, que ha sido para Leonardo Padura, o el Premio Nacional de las Ciencias, que ha correspondido a César García del Pino. Todo en gente, gente, gente…

Los vecinos de Mantilla, barrio de la periferia de La Habana, estuvieron de fiesta en los últimos días del 2012, pues uno de sus hijos ilustres, Leonardo Padura, obtuvo el Premio Nacional de Literatura 2012, otorgado por el Instituto Cubano del Libro (ICL) como «público reconocimiento a la obra de aquellos escritores que hayan enriquecido el legado de la cultura cubana en general y de su literatura en particular, con el aporte de una obra literaria trascendente».

El creador de la saga protagonizada por el investigador Mario Conde, un expolicía desencantado de la vida, es uno de los narradores y ensayistas más populares dentro y fuera de la isla, gracias sobre todo a sus novelas negras que profundizan en los asuntos más agudos de la sociedad cubana actual.

Padura fue elegido por mayoría entre 18 propuestas presentadas por instituciones literarias.

El autor de ‘El hombre que amaba a los perros’ afirmó que ganar este premio a los 57 años significa «el reconocimiento de un trabajo que, casi siempre, ha sido muy polémico y ha tenido detractores. Pero también, y sobre todo, mucha aceptación, comprensión, solidaridad de la mayoría de los lectores cubanos, que se han reconocido en mi forma de escribir y mirar la realidad. Significa demostrar que en Cuba es posible, al menos hoy, que un escritor sea alguien con una postura social y literaria que se proponga tocar los puntos más álgidos de la realidad, de la compleja vida social del cubano contemporáneo». El Premio se entregará el 17 de febrero de 2013, en la XXII Feria Internacional del Libro de La Habana.

Padura es el primer escritor de la generación nacida a partir de 1950 que obtiene el Premio Nacional. «Me llena de orgullo y de responsabilidad, pues siempre me he sentido uno más de los jóvenes escritores que en una época tan difícil como los finales de los70 y los inicios de los 80, decidimos hacer algo diferente dentro de una literatura que la política había anquilosado. Y aquí estamos: unos en Cuba, otros fuera de la isla, pero con la misma voluntad de participar del debate social a través de la literatura. Y cuando digo debate, es porque ha sido un verdadero debate. Esa actitud, y las obras que se han desprendido de esa actitud, por supuesto han tenido detractores, han provocado muchas suspicacias, pero creo que nos hemos hecho nuestro espacio con mucho trabajo».

En noviembre pasado se convirtió en el primer escritor cubano invitado a centralizar la Semana de Autor que organiza cada año la Casa de las Américas de La Habana para distinguir la obra literaria de un latinoamericano.

Hay personas que son como las abejas, laboriosas, aunque vivan en el anonimato de las obreras y muy pocos sepan diferenciarlas de las reinas y los zánganos, hasta un buen día. Ese parece ser el caso del acucioso investigador del pasado colonial del país, César García del Pino, quien sinceramente puso cara de asombro cuando le anunciaron que fue merecedor del Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2012 por la obra de toda una vida.

Máximo galardón anual que conceden el Instituto Cubano del Libro (ICL) junto al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente para reconocer la obra de quienes han hecho aportes significativos en ese campo, honra al escritor una treintena de ensayos y monografías que arrojan luz sobre hechos relevantes de la historia de Cuba.

Entre sus publicaciones destacan las dedicadas a las guerras de liberación nacional (La campaña de Antonio Maceo en Pinar del Río y Expediciones de la Guerra de Independencia 1895-1898), la toma de La Habana por los ingleses y, de manera muy especial, la historia naval del archipiélago y el continente (Vikingos, españoles, genoveses, franceses y holandeses en América, Naufragio en Inés de Soto: un hallazgo de cuatro siglos, El corso en Cuba en el siglo XVII y Piratas, corsarios y Santiago de Cuba). Su asesoría fue decisiva para la realización de la exitosa serie documental Historias sumergidas, de Rogelio París.

Contento anda Daniel Díaz Torres, pues su filme ‘La película de Ana’, que se estrena en las pantallas cubanas este enero, logró el aplauso del público y la crítica en la edición 34 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

En el cine Yara de La Habana, el director de filmes como ‘Alicia en el pueblo Maravillas’ (1995); ‘Quiéreme y verás’ (1997); ‘Kleines Tropicana’ (2000) disfrutó de una ovación cuando Ana, al final de la cinta, enfocaba con una cámara imaginaria su entorno habanero.

La película de Ana fue reconocida además en el certamen en los apartados de mejor guión, mejor actuación femenina (Laura de la Uz), y recibió también el premio de distribución en Venezuela por la empresa Amazonia Films.

Eduardo del Llano -quien colabora por quinta oportunidad con Daniel Díaz Torres-, fue el autor del guión de esta coproducción de Cuba, Austria y Panamá. La fotografía corrió a cargo de Raúl Pérez Ureta, la edición de Manuel Iglesias, el sonido de Esteban Vázquez y Osmany Olivare, la dirección de arte de Aramís Balebona, y la música original es de Lucía Huergo.

El director declaró sobre su cinta que «es una historia inspirada en hechos reales, que aborda un tema tan serio como el de la prostitución… que no es solo un asunto de intercambio sexual pagado; sino que puede abarcar otras esferas de la vida, cuando se hacen cosas en las que no se cree, ni gustan, a cambio de beneficios. Pero todo esto bajo el peculiar prisma de una actriz obligada por las circunstancias a fingir un personaje que es, a la par, una máscara que le permite expresar verdades y sentimientos muy auténticos».

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