Gente, gente, gente

El actor Jorge Perugorría, que saltó a la fama internacional por su protagónico del homosexual Diego en la mítica cinta ‘Fresa y Chocolate’, está convencido de que la sociedad cubana ha cambiado y es más tolerante por la influencia del papel crítico desempeñado por el cine y los artistas. El actor Jorge Perugorría, que saltó a la fama internacional por su protagónico del homosexual Diego en la mítica cinta ‘Fresa y Chocolate’, está convencido de que la sociedad cubana ha cambiado y es más tolerante por la influencia del papel crítico desempeñado por el cine y los artistas.

«Cuba es hoy mucho más tolerante que en los años 70 y 80, los cambios y la evolución siguen, el arte ha jugado un papel muy importante con su cuestionamiento y el pensamiento crítico ha sido una fuerza fundamental», dijo en una reciente entrevista.

«El país está sumergido en cambios y vivimos momentos interesantes», afirmó.

Perugorría, de 48 años, señaló que el Premio Gloria que le fue otorgado por el festival de cine de Chicago, es el primer reconocimiento que recibe por su obra y lo hace en nombre de toda la gente que ha trabajado con él en más de 50 películas.

«He trabajado mucho y me he enriquecido como ser humano», con el trabajo de Tomás Gutiérrez Alea (Titón) y Juan Carlos Tabío, directores de ‘Fresa y Chocolate’, así como el español Bigas Luna; el chileno Miguel Littín, el brasileño Ruy Guerra y el también cubano Humberto Solás.

Antes de recibir el premio, Perugorría estuvo presente en dos exhibiciones especiales de ‘Fresa y Chocolate’ para festejar el vigésimo aniversario de la película que calificó de «canto a la diversidad que sacudió la conciencia cubana».

De aquella cinta recuerda que aunque su intención al presentarse al casting era conseguir el personaje del estudiante David, luego interpretado por Vladimir Cruz, «el resultado fue tan bueno que luego Titón dijo en broma que íbamos a filmar Guantanamera, en 1995, para reivindicarme, porque en esa película me dio el papel de un camionero machista con una mujer en cada provincia».

La reconocida actriz francesa Sandrine Bonnaire estuvo en estos días «andando La Habana», donde expresó su amor por Cuba y sus aires solidarios, aunque advirtió que quisiera conocer más sobre el cine de la nación caribeña.

La laureada intérprete fue una de las principales figuras que integró la delegación gala al 16 Festival del Cine Francés, evento que con el paso de los años se ha convertido en todo un acontecimiento para los amantes del séptimo arte con una amplia muestra de lo mejor y más reciente de la cinematografía de ese país.

La actriz se presentó en el evento con un documental de corte profundamente humano y biográfico titulado ‘Ella se llama Sabine’, donde denuncia la historia de su hermana, que sufrió las consecuencias del diagnóstico tardío de una forma de autismo.

La coprotagonista junto a Kevin Kline en Jouese había visitado Cuba por primera vez solo tres semanas antes, de vacaciones, pero al regresar a París sintió una gran necesidad de volver y conocer más este país, dijo.

De que el fútbol está cada vez más de moda en Cuba ya nadie lo duda. Hace poco visitó La Habana el mismísimo Joseph Blatter, presidente de la FIFA, y para ponerle la guinda al pavo, el legendario Diego Armando Maradona también anduvo por estos lares en una corta visita de tres días en la que se entrevistó incluso con el expresidente Fidel Castro, y antes de despedirse dijo que «si Fidel me lo pide, vendría con todo el amor del mundo» a dirigir a la selección nacional de fútbol.

«Sería muy buena experiencia», añadió en declaraciones a una emisora radial. Además reveló que la conversación con el comandante duró dos horas, como entre dos viejos amigos, y lo ví «muy bien, espléndido, lúcido».

La verdad que me voy muy contento, con muchas ganas de volver porque es una tierra que quiero mucho, que me ha dado mucho, dijo Maradona, quien había estado por última vez en la isla en julio del 2011 para visitar el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, otro de sus ídolos, cuando este recibía tratamiento contra el cáncer en un hospital habanero.

Maradona, quien cumple la última etapa de su contrato en Dubai, recibió en Cuba, entre 2000 y 2004, un tratamiento de rehabilitación contra las drogas. «Jamás me alejaré del fútbol, la pelota me dio de comer y yo nunca voy a escupir el plato de comida», expresó a modo des despedida antes de abordar la aeronave.

Diana Fuentes, convertida poco a poco en una figura de primera línea de la canción cubana, lanzará en junio el disco ‘Planeta planetario’, que circulará casi al unísono en Argentina, Chile, Uruguay, Estados Unidos y Puerto Rico, como parte del catálogo de Sony Music Latin, lo que la convierte en la segunda cubana, después de Celia Cruz (1925-2003), promovida por esa multinacional.

«Es un paso muy importante dentro de mi carrera, la oportunidad de expandir el terreno y explorar nuevos territorios, es un hecho positivo para cualquier persona», dijo Fuentes, de 28 años, al diario Granma.

Este, su segundo disco, está producido por su esposo, Eduardo Cabra, el «visitante» de la famosa banda puertorriqueña Calle 13, con quien se casó en 2011, cuando ya era conocida en Cuba como cantautora.

Según los críticos, Diana tiene todos los elementos para el éxito: talento musical, voz, belleza y simpatía, unidos a una rápida carrera en la que pasó por el grupo Síntesis (2001), la banda de X Alfonso y el grupo del cantautor Carlos Varela (2006).

En 2008 grabó en La Habana su primer disco, ‘Amargo pero Dulce’, bajo la producción del conocido músico cubano Decemer Bueno, lo que marcó un salto, que le ha permitido colmar grandes teatros en Cuba y alcanzar rápida popularidad.

«Soy una intérprete que escribe sus canciones, escribo lo que siento, lo que quiero decir y liberar, y las canciones que canto y no escribo, son esas que siento tan mías como si las hubiese hecho yo misma, esa es la pauta común entre el disco anterior, este y todos los que están por venir», dijo.

Fuentes y Cabra negociaron con Sony para que el disco aparezca en Cuba bajo el sello de la discográfica EGREM, pues «para mí lo más importante es que mi disco esté en las tiendas de mi país, que el público lo pueda tener».

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