Algunos expertos cubanólogos lo aseguran: la caída del precio del petróleo ha encendido todas las alarmas en La Habana. Esa situación presiona a Venezuela y, por lo tanto, pone en peligro el suministro de crudo a precio subvencionado que Caracas proporciona a la Cuba desde hace años. Algunos expertos cubanólogos lo aseguran: la caída del precio del petróleo ha encendido todas las alarmas en La Habana. Esa situación presiona a Venezuela y, por lo tanto, pone en peligro el suministro de crudo a precio subvencionado que Caracas proporciona a la Cuba desde hace años. Y, según algunos expertos, se trata de poco más o menos la mitad del combustible que la Isla consume cada año. Hay hasta quien ha ido más lejos y ha afirmado, sin aportar pruebas, que el recorte de los envíos periódicos ha comenzado ya. Sea cierto o no, la verdad es que cualquier dificultad económica a la que pueda enfrentarse Venezuela es un problema para Cuba. Pero, en este caso, no estaríamos ante un obstáculo coyuntural que puede desvanecerse a medio plazo. La firme apuesta estadounidense por el ‘fracking‘ complica el panorama. En los mercados se da por hecho que la tendencia a la baja de los precios del petróleo se va a mantener mucho tiempo. Lo que pondría en serios aprietos a Nicolás Maduro, y, por extensión a Raúl Castro.
Así las cosas, la necesidad de encontrar nuevos socios comerciales, e inversores potenciales, es más acuciante que antes para La Habana. Pero, a falta de EEUU, un socio más que deseado por muchos en la Isla, las opciones no son tantas. Cierto que los países europeos, esta vez con España también dispuesta a colaborar, quieren volver a tender lazos con La Habana. Pero las relaciones no despegan y la nueva Ley de Inversión Extranjera no parece haber dado el resultado que se esperaba. ¿Quizá porque no hay nuevas garantías jurídicas claramente perceptibles en el texto? Eso, al menos, opinan algunos empresarios que salieron escaldados de aventuras previas en Cuba, y que no aprecian cambios de calado que les animen a reemprender la aventura. Aunque es obvio, que la reanudación de la cobertura a las exportaciones del CESCE, tras la renegociación del pago de la deuda de 650 millones de euros, es una buena noticia. Pero no lo suficiente para las autoridades cubanas que querrían captar inversiones lo más rápido posible.
Mientras tanto, Raúl Castro y su zar económico, Marino Murillo, siguen empeñados en impulsar las reformas económicas, al tempo lento que les caracteriza. Pero, a falta de novedades en asuntos de importancia como la eliminación de la dualidad monetaria, por ejemplo, los analistas parecen haber empezado a fijarse en el apoyo que los sectores ‘oficialistas‘ empiezan a conceder a las tesis casi ‘neoliberales‘ de los expertos del Centro de Estudios de la Economía Cubana, como Juan Triana, alguien a quien, hasta no hace mucho, el régimen consideraba casi un disidente.
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