Ramón RODRÍGUEZ Director del Centro Oftalmológico Eloy Alfaro

En declaraciones a Prensa Latina, el doctor Ramón Rodríguez Jiménez, director del Centro Oftalmológico Ecuatoriano-Cubano Eloy Alfaro, ha realizado un repaso sobre la importancia que tienen los oftalmólogos cubanos pertenecientes a la Misión Milagro a la hora de ofrecer a la gente más pobre de Ecuador la posibilidad de poder volver a ver de forma totalmente gratuita. En declaraciones a Prensa Latina, el doctor Ramón Rodríguez Jiménez, director del Centro Oftalmológico Ecuatoriano-Cubano Eloy Alfaro, ha realizado un repaso sobre la importancia que tienen los oftalmólogos cubanos pertenecientes a la Misión Milagro a la hora de ofrecer a la gente más pobre de Ecuador la posibilidad de poder volver a ver de forma totalmente gratuita. El médico ha destacado la buena acogida y el agradecimiento que tienen hacia todos los miembros del proyecto los habitantes de este país. Es una de las cosas que más le han sorprendido y que a su vez sirve de ayuda para poder soportar la lejanía de sus hogares.

– ¿Qué supone para los pacientes el Centro Oftalmológico Ecuatoriano-Cubano Eloy Alfaro?

-Para los 34.000 pacientes operados con éxito allí, de cataratas, pterigium (carnosidad) y otras patologías, es lo más cercano al cielo. Pues la cubana Misión Milagro hizo posible en ese sitio el milagro de devolver el sentido más preciado a quienes no podrían pagar tan costosas operaciones. La clínica está situada en el centro de Ecuador, a 89 kilómetros de Quito por una buena carretera, Latacunga constituye un punto de enlace entre la Costa, los Andes y la Amazonía. Esa característica la conocen y aprovechan bien los pacientes de varias provincias vecinas. En este Centro Oftalmológico se atienden pacientes de todas las provincias

que vengan hasta aquí, aunque estamos situados en la de

Cotopaxi. Todo paciente que llega al Centro y tiene patología quirúrgica se opera y recibe atención post operatoria, completamente gratuitas, sin excepción, independientemente de su estatus social.

– ¿Cuál es la razón para decidir emprender la Misión Milagro en Ecuador?

-La importancia de nuestra presencia aquí radica en los problemas acumulados de salud visual que tiene el pueblo de Ecuador, los cuales, de no estar aquí la Misión Milagro, no tendrían solución pues la inmensa mayoría de pacientes son muy humildes. Ellos no tienen posibilidades económicas de costear una operación que puede estar valorada entre 500 y 1.500 dólares, en dependencia del lugar donde se opere y de la patología que tenga. Han logrado y están logrando resolver sus problemas de visión con los médicos cubanos. El pueblo ecuatoriano es muy agradecido y expresa su agradecimiento. Cuando salen y comprueban que ven, lloran, nos abrazan, invitan a sus casas y demuestran un gran agradecimiento. Para nosotros es un deber, pero ellos lo consideran algo milagroso y yo pienso que sí: la Misión Milagro aquí, para ellos, lo es. Ese aspecto humano nos enriquece a nosotros los médicos

cubanos.

-¿Cuánto tiempo tienen pensado estar trabajando en este país?

Llegará el momento en que los propios ecuatorianos asuman la atención de estos pacientes, aunque eso dependerá del grado en que se vaya socializando la medicina y se haga, en función de las necesidades del pueblo y gratuita. Estamos respaldados por nuestros familiares en la Isla pero a pesar de ello contamos los días en que volveremos a estar con nuestros seres queridos. Los especialistas y técnicos cubanos ofrecen cotidianamente lo mejor de sí. Esta es una labor esencialmente humana, porque eso lo encierra todo: el aprecio, el cariño, el afecto con que tratamos a los pacientes, y ellos nos reciprocan de la misma forma: con una inmensa alegría por haber recuperado la visión y con lágrimas en el rostro por la suerte de poder observar con sus propios ojos a los seres más queridos. En todo momento nos hemos sentido queridos y protegidos por todo el pueblo ecuatoriano, lo que nos anima a continuar.

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