Sigue el compás de espera

Mientras todos los análisis muestran la peligrosa desaceleración de la economía cubana en el último cuatrienio, un fenómeno que ha tenido que reconocer el propio Gobierno cubano y que queda perfectamente reflejado en el último informe de la Cepal sobre el país, la población cubana se acostumbra a percibir, una y otra vez, como los cambios prometidos, insinuados y hasta debatidos se resisten a hacerse presentes. Mientras todos los análisis muestran la peligrosa desaceleración de la economía cubana en el último cuatrienio, un fenómeno que ha tenido que reconocer el propio Gobierno cubano y que queda perfectamente reflejado en el último informe de la Cepal sobre el país, la población cubana se acostumbra a percibir, una y otra vez, como los cambios prometidos, insinuados y hasta debatidos se resisten a hacerse presentes. Y, ahora, en medio de una peculiar celebración del 26 de julio en la que los dos hermanos Castro comparecieron por separado, cuenta con más elementos para la desesperanza. En este caso, los aportados por el vicepresidente José Ramón Machado Ventura que, sorprendentemente, ejerció como orador central del acto ‘oficial’ de conmemoración del Asalto al Moncada. Machado lanzó un recado de tranquilidad a los sectores más duros que hay quien entiende como reivindicación del inmovilismo puro y duro. Otros, que prefieren mantener un cierto optimismo cauteloso, prefieren esperar al discurso que pronunciará, según se espera, Raúl Castro el próximo 1 de agosto en el cierre de la sesión plenaria de la próxima sesión de la Asamblea del Poder Popular para dar por cerrado o no, el presunto aliento reformista que, se decía, iba a marcar la acción de Gobierno del hermano pequeño de la familia hegemónica. Por otra parte, poco a poco, se van conociendo, algunas de las conclusiones del seminario promovido por la Iglesia católica hace un par de meses en la Isla, en el que participaron destacados economistas cubanos, como Carmelo Mesa Lago, que llevaban 20 años sin ser autorizados por La Habana a visitar el país. Hay pocas ideas nuevas más allá de facilitar el nacimiento y reforzar el desarrollo de un tejido, aún inexistente, de pequeñas y medianas empresas o la insistencia en la necesidad de avanzar en el camino de la liberalización agrícola. Como curiosidad, alguno de los asistentes se ha hecho eco de la posible vigencia de muchas de las ideas contenidas en un informe que Carlos Solchga presentó en La Habana a principios de la década de los noventa en el que se establecían algunas pautas para la modernización del país. No estaría mal que, incluso, a partir de papeles con más de 20 años, se avanzase en la dirección correcta para superar el declive de la economía cubana. Nosotros esperamos que sea así y volveremos en septiembre para contarlo.

TE PODRÍA INTERESAR

DEJA UNA RESPUESTA