Theodor FRIEDRICH Representante de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Cuba

Con permiso... Tres preguntas

La seguridad alimentaria constituye uno de los mayores desafíos para gobiernos y sociedades, que tienen en la agricultura urbana y suburbana una vía con resultados palpables, los cuales devienen estímulos para continuar avanzando en ese empeño. La seguridad alimentaria constituye uno de los mayores desafíos para gobiernos y sociedades, que tienen en la agricultura urbana y suburbana una vía con resultados palpables, los cuales devienen estímulos para continuar avanzando en ese empeño. Aspectos de la labor en este sector fueron explicados a Negocios en Cuba (NEC) por el doctor Theodor Friedrich, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Cuba, a raíz de un reciente informe elaborado por la citada entidad mundial.

– La Habana destaca en un informe reciente de la FAO sobre “Ciudades más verdes” en América Latina y el Caribe. ¿Podría ofrecernos detalles al respecto?

– El título de la publicación se refiere al asunto específico del desarrollo de la agricultura urbana y periurbana, que ha tenido un impacto más allá de solo aprovechar áreas urbanas para la producción y en ese sentido La Habana juega un papel importante y se destaca de las demás ciudades. En otras metrópolis la agricultura cercana a los centros urbanos no contempla siempre en su mayoría hortalizas y productos para el consumo local, sino en muchos casos se trata de plantas ornamentales o flores hasta para mercados de exportación. Esto es diferente en esta capital, donde la producción urbana y periurbana o suburbana está dirigida al suministro local y a la alimentación de la población. Dentro de la ciudad hay cantidades visibles de terrenos mayores o patios pequeños de las casas en función de producción de hortalizas o animales menores, todos dirigidos a la seguridad alimentaria.

¿Cuál es la situación actual de la agricultura urbana y periurbana en el resto de Cuba?

– La agricultura urbana y periurbana en Cuba es un movimiento establecido y oficialmente reconocido. Existe un programa oficial del Ministerio de Agricultura, apoyado científicamente por el Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (Inifat), para promover y asistir a este tipo de agricultura, definida por un perímetro alrededor de ciudades dependiendo del tamaño de estas, pero orientado a la facilidad del productor de llevar sus cosechas al mercado y al consumidor con los medios de transporte que tiene, en muchos casos de tracción animal o bicicleta. Ese tipo de agricultura se impulsó en Cuba por la necesidad de producir alimentos en el llamado período especial y desde allí ha tenido un impacto visible. Hoy las hortalizas son uno de los sectores más productivos en el país. Además, ha acercado la producción a la gente, mejorando la educación alimenticia, diversificando dietas y aumentando el consumo de verduras.

¿Cuánto se han desarrollado esas prácticas en la región de América Latina y el Caribe? y ¿Son amigables la agricultura urbana y periurbana con el medio ambiente?

– Otras ciudades de América Latina y el Caribe no tienen un movimiento tan fuerte como en Cuba, donde son además apoyadas por una política nacional. Sin embargo, en muchos casos los cultivos de productos perecederos se encuentran en las cercanías de los consumidores, aunque no dentro de los cascos urbanos. Cuba se concentra en el reciclaje de materiales orgánicos con compost, la movilización de nutrientes con el uso de estiércoles y la lombricultura y el control natural o biológico de plagas. Por lo tanto, en la mayoría de los casos, es amigable con el medio ambiente. Esto no significa que necesariamente refleja una agricultura sostenible en general y a gran escala. Tampoco cumplen estrictamente las normas de una agricultura orgánica, porque están en los cascos urbanos expuestos a aplicaciones de insecticidas por la salud pública y a la contaminación del aire resultado del tráfico.

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