En paralelo a los planes inversionistas y constructivos de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), en la provincia de Artemisa, donde se ejecuta ese proyecto trascendental para la economía nacional, se impulsa una política ambiental enfocada a salvaguardar su riqueza patrimonial y diversidad biológica en ecosistemas frágiles a cambios como este del entorno. En paralelo a los planes inversionistas y constructivos de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), en la provincia de Artemisa, donde se ejecuta ese proyecto trascendental para la economía nacional, se impulsa una política ambiental enfocada a salvaguardar su riqueza patrimonial y diversidad biológica en ecosistemas frágiles a cambios como este del entorno. Negocios en Cuba charló sobre el tema con Yahima González Vallate, especialista de la dirección provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
– ¿Qué se persigue con esta estrategia?
– Esa estrategia está dirigida a la adaptación al cambio climático y conservación de las 11 áreas protegidas del territorio. Uno de los programas es el referente a un efectivo manejo para controlar, detener y prevenir las especies exóticas invasoras, las cuales pueden llegar por vía terrestre, aérea o marítima, de forma natural, o ser introducidas por el hombre. Al carecer de un controlador natural compiten por los nutrientes y el hábitat con las autóctonas y endémicas, las desplazan y depredan. La iniciativa, de un período de duración de cinco años, busca reducir su impacto. Para ello, el grupo coordinador provincial, creado en noviembre de 2011, realiza un estudio de la ecología de estas especies, promueve prácticas de educación ambiental y se apoya en las normativas legales que comprenden el manejo y tratamiento de otras existentes de especial significación en el país, ya sea por su importancia económica, patrimonial, endemismo o lo que representan para el equilibrio de la diversidad biológica nacional.
– ¿En qué medida ayudará al Proyecto Basal?
– Mientras, el denominado Proyecto Basal, relativo a la vulnerabilidad de la alimentación y contemplado en el desarrollo local de la población mediante medidas de adaptación al cambio climático, permite una mayor preparación para enfrentar este fenómeno. Se trata de la provincia con la parte más estrecha de la Isla, lo cual la hace más propensa a sufrir los efectos originados por esa causa, como la salinidad de los suelos, entre otros, que el referido programa ayudará a mitigar. Además, a partir del adelanto y de la potencialidad que tendrá la ZEDM, la provincia cuenta con un proyecto de reforestación que, una vez concluido el trabajo constructivo y los viales previstos, abarcará las áreas aledañas a la línea ferroviaria y demás rutas. Igualmente, incluirá la mejora de suelos con fines medioambientales. Relativo a las industrias, aunque Artemisa es casi totalmente agrícola, las existentes desarrollan buenas prácticas de producción y poseen especialistas capacitados para aminorar los efectos del cambio climático.
¿A qué municipios afecta el proyecto?
– Todo un ejemplo es la fábrica de cemento del Mariel, la cual dispone en la salida del vapor de un filtro para que ese llegue al medio ambiente con los parámetros reducidos. Conformada por 11 municipios y reconocida como una puerta al mundo a través del proyecto del Mariel, la provincia, de un suelo ferralítico rojo muy productivo, constituye un territorio con grandes expectativas y aunque aún no es posible hablar con criterio de una visión futura, porque solo transcurre su cuarto año de creada, está dando pasos firmes también en lo relativo al cuidado de su entorno. Ahora, con la ZEDM, lo que debemos hacer es avanzar y proteger el medio ambiente para no tener efectos negativos después.
La zona cuenta con una extensión de 465.4 kilómetros cuadrados, pertenecientes a los municipios de Guanajay, Mariel, Caimito, Bauta, Bahía Honda y Artemisa, en la provincia de ese mismo nombre, ubicada a 45 kilómetros al oeste de La Habana.



