No importa que cueste trabajo conseguir los materiales, pagarlos caros y dar con un buen albañil. La gente está construyendo a derecha e izquierda. No importa que cueste trabajo conseguir los materiales, pagarlos caros y dar con un buen albañil. La gente está construyendo a derecha e izquierda. Granma lo dijo y a mí me pareció un poco exagerado: Las ventas de materiales de la construcción al cierre del primer cuatrimestre de este año alcanzaron los 500 millones de pesos, contra solo 59 millones en los mismos meses del 2011.
Pero basta darse una vueltecita por La Habana para confirmar que efectivamente puede ser así, pues donde quiera uno se encuentra desde los que están «pasándole la mano» a la casa con pequeñas reparaciones, hasta quienes las están transformando de una punta a la otra o construyéndolas nuevas, estas últimas siempre con el cartelito de «licencia número tanto» bien a la vista, para que los inspectores de Vivienda no se pongan imperfectos.
En resumen, el progreso se ve, aunque no se vean tanto los trabajos que hay que pasar, aun teniendo dinero, para progresar.
Ciertamente, a nivel de Radio bemba usted puede hallar muchos materiales, sobre todo si son en pocas cantidades, y los consejos de «pídele un poquito de gravilla a fulano», «mira a ver si mengano te resuelve un cubito de arena o polvo de piedra» y «déjale caer unos pesos al jefe de la obra de la esquina para conseguir medio saco de cemento» están a la orden del día.
Otra cosa es cuando la obra es en grande. Hay que morir en los «rastros» -los puntos de venta estatales de materiales-, levantarse de madrugada, hacer la correspondiente cola para, si navegas con suerte y no tienes delante un revendedor que «arrasa con todo», comprar lo que uno necesita, siempre y cuando antes haya alquilado algún transporte y ese día vendan lo que uno busca, pues en los rastros, la solución más cómoda que han encontrado es, por ejemplo, vender el lunes solo cemento; el martes, arena; el miércoles, las cabillas; el jueves la piedra, y así sucesivamente…Si uno necesita todo, pues ya sabe que el pugilato dura la semana entera, y más, pues como la demanda sobrepasa a la oferta, fácilmente te puedes ir en blanco a pesar del madrugón.



