Las obras de lo que una vez fue considerado justamente como “la obra del siglo” en Cuba, la Central Electronuclear de Juraguá (CEN), en la central provincia de Cienfuegos, volvieron a aparecer en la prensa con la sorpresa para los lectores de que su futuro será convertirse en lo que las autoridades denominan Confinatorio Nacional de Desechos Peligrosos. Las obras de lo que una vez fue considerado justamente como “la obra del siglo” en Cuba, la Central Electronuclear de Juraguá (CEN), en la central provincia de Cienfuegos, volvieron a aparecer en la prensa con la sorpresa para los lectores de que su futuro será convertirse en lo que las autoridades denominan Confinatorio Nacional de Desechos Peligrosos.
Los empeños por edificar la primera electronuclear de Cuba pasaron a la historia cuando se cortó el financiamiento al desaparecer la Unión Soviética, y en plena crisis de los años 90 el gobierno cubano apenas disponía de recursos para las necesidades básicas del país, aunque, según se dice, lo construido a medias quedó debidamente conservado para reiniciar los trabajos cuando fuera posible.
Pero ha pasado el tiempo y nada, así que ahora quizá le den un empleo útil ya que la obra dispone de las debidas medidas de seguridad y no se requiere de tantos recursos para emplearla como basurero de sustancias tóxicas provenientes de todos los confines del país.
Eso afirman los especialistas, mientras que entre la población muchos comentan que vale la pena darle uso, siempre que haya el debido control “para evitar un fenómeno”.



