«Menos mal que han comenzado a dar facilidades porque una familia con tantas limitaciones como la mía nos la veíamos negras».
Así dice Martha, madre soltera y sola, con tres hijos, una niña de 12 años, y dos varoncitos de 7 y 5, cuyos padres al parecer se olvidaron de ellos y que debe mantenerlos con un salario de poco más de 400.00 como empleada de limpieza en un hospital.
La suya es una de las poco más de 79 mil familias atendidas por la Asistencia Social en Cuba, a las cuales últimamente se les han ofrecido una serie de ventajas para adquirir en condiciones preferenciales nuevos equipos de cocina.
La denominada Comisión Permanente para la Implementación de los Lineamientos de la Política Social y Económica, viene adoptando desde 2012 una serie de disposiciones en esa dirección, la más reciente de ellas la venta de equipos en condiciones más asequibles para esas familias, que además pueden acudir al banco para solicitar créditos con ese propósito.
En este caso se trata de cocinas de inducción, que aportan 75 por ciento o más de eficiencia, muy superior a las de hornillas de resistencia eléctrica, lo que representa además un ahorro considerable
en las cuentas de la electricidad.
«Figúrate que cuando comenzó aquello de la Revolución energética, ya yo andaba sola y con la niña mayor, y me puse muy contenta con todos aquellos equipos, pero cuando comenzó a llegar la factura de la electricidad no sabía cómo arreglármelas. Ahora ya tengo un respiro».
El módulo completo, que incluye además una cacerola con tapa, una sartén, un cazo y una cafetera, tiene un precio preferencial de 500.00 CUP, y además se abre la posibilidad de comprar la cocina eléctrica de resistencia mediante crédito bancario.
Los módulos se comercializarán en las tiendas designadas para la venta a beneficiarios de programas especiales, que además incluyen insumos agrícolas y materiales de construcción.
Según el Banco Central de Cuba, las personas podrán utilizar cualquiera de los instrumentos de pago establecidos en el país, y el hecho de tener una deuda bancaria no constituye obstáculo para solicitar un nuevo crédito.
«Esa es la otra parte, -dice Martha- porque ahora con los créditos y esas cosas todo te resulta más llevadero, pues hasta el otro día tenías que tener el dinero contante y sonante. Y para una mujer como yo con tres muchachos a cuestas eso no era nada fácil».



