Las prensa cubana anda anunciando con bombos y platillos la programación para los meses de verano (julio y agosto) cuando media Cuba deja de trabajar porque los estudiantes de todos los niveles, desde el preescolar hasta la universidad, salen de vacaciones y, tras ellos, los padres que no tienen con quien dejarlos para que no anden mataperreando por la calle. Las prensa cubana anda anunciando con bombos y platillos la programación para los meses de verano (julio y agosto) cuando media Cuba deja de trabajar porque los estudiantes de todos los niveles, desde el preescolar hasta la universidad, salen de vacaciones y, tras ellos, los padres que no tienen con quien dejarlos para que no anden mataperreando por la calle.
Llega el tiempo de lanzarse en masa a las playas, pasatiempo preferido de los cubanos, pero también de ocupar todos los espacios que de alguna forman sirvan para matar el tiempo libre, y como «no hay cama para tanta gente», pues sentarse ante la pantalla de la caja tonta, acompañados por el fresco de un ventilador, se convierte en un buen sucedáneo para muchos.
Por ello la televisión cubana ha puesto a sus tropas en alarma de combate con programaciones especiales en los cinco canales nacionales, en los cuales, para felicidad de todos, se mantendrán los espacios que sigue la mayoría, pero pasarán a retiro, al menos por ese tiempo, todos aquellos que resultan insoportables para el grueso de los televidentes, y que serán cubiertos por programas nacionales y extranjeros, con algunas reposiciones de éxitos de años anteriores y no pocos estrenos. Y también novedades.
Como uno de los platos fuertes se anuncia que el canal educativo, dedicado casi todo el día a brindar cursos interesantes o francamente infumables, se convertirá totalmente en un Canal Musical diseñado a partir de la presencia de decenas de nuevos y variados espacios con ese perfil, con lo cual, dicen los especialistas, se pretende satisfacer uno de los reclamos de los públicos respecto a la calidad y capacidad de la televisión para ofertar un servicio a la altura de un momento del año en el cual el ambiente es de jolgorio y relajamiento, y de los hábitos de consumo de todo un pueblo para el cual la música constituye el sello de garantía que distingue su cultura e identidad.
Los directivos, programadores y colectivos que llevan adelante ese proyecto, aclaran no obstante que no se trata de la transmisión continua de videoclips; sino del empleo de las más diversas facturas para ofrecer un mosaico heterogéneo, fundamentalmente de la música cubana, de América Latina y el Caribe, así como de las manifestaciones y géneros más universales, lo que incluye música tradicional mexicana, tangos, llaneras venezolanas, bolero, jazz, rumba, conciertos nacionales e internacionales, entre otros géneros y modalidades de la música y del lenguaje audiovisual.
Pero eso no es todo, porque el deporte, el que sea y de donde sea, también vuelve locos a los cubanos, que ya andan alborotados con las trasmisiones en directo y diferidas por TeleRebelde, el canal deportivo, de los partidos de la Eurocopa, y que se mantendrán pegados a los televisores durante todo el tiempo que duren las olimpiadas de Londres desde la ceremonia de apertura hasta el cierre, e incluso antes y después.
Y no faltaría más. Si no bastaba con los culebrones de la noche, en plena tarde habrá nada menos que una telenovela colombiana, cuyo nombre no se sabe todavía, como para hacer más emocionante la sorpresa.
Así que los cubanos verán todo eso, pero también presenciarán verdaderas batallas campales en las casas, sobre todo en aquellas donde hay un solo televisor, para ponerse de acuerdo o rifarse quién se apodera de la pequeña pantalla para ver la telenovela de turno, las olimpiadas de Londres, el último concierto de la Charanga Habanera, o hasta películas de estreno que todavía no han aparecido en los cines.



