El mono chifla

Radio Bemba

Nadie sabe de dónde salió tal expresión, pero decir en Cuba que está chiflando el mono significa que hace un frío que pela, algo a lo que no están acostumbrados los isleños pero que les encanta, porque el cambio de temporada equivale a dejar atrás el calor y el aburrimiento de un verano que dura casi todo el año, los obliga a vestirse siempre igual, o en el mejor de los casos a andar casi sin ropa; a meterse bajo la ducha más de una vez todos los días, y a viajar en «guaguas» que parecen ollas de presión. Nadie sabe de dónde salió tal expresión, pero decir en Cuba que está chiflando el mono significa que hace un frío que pela, algo a lo que no están acostumbrados los isleños pero que les encanta, porque el cambio de temporada equivale a dejar atrás el calor y el aburrimiento de un verano que dura casi todo el año, los obliga a vestirse siempre igual, o en el mejor de los casos a andar casi sin ropa; a meterse bajo la ducha más de una vez todos los días, y a viajar en «guaguas» que parecen ollas de presión.

El invierno cambia la imagen a que nos tiene acostumbrados La Habana, pues de entrada, el frío llega siempre por el Malecón, donde en este tiempo las olas barren el largo paseo de una punta a la otra.

Si en verano esa vía marítima se mantiene casi hasta el amanecer repleta de familias enteras que van a tomar el fresco, y de turistas, jineteras, travestis y gays -cada quien en su ligue- o de parejitas haciendo el amor con un desparpajo olímpico, en invierno la estampida hacia lugares más resguardados es total y solo quedan unos pocos amantes de esos que enfrentan las olas para demostrarle a su media naranja que él si los tiene «bien puestos» ante los embates de la naturaleza, aunque no pocos tengan que ser rescatados por los bomberos después de haber tragado litros de agua salada si se interponen en el camino de una ola demasiado violenta.

El invierno es además el carnaval de los pobres, pues quien más quien menos sale a la calle disfrazado y con olor a guardado tras haber sacado de lo más profundo del armario el atuendo invernal héroe de mil batallas, porque comprar ropa de invierno en Cuba es misión casi imposible y como el frío dura tan poco, las prendas bien pueden resistir una década y pasar por alto los avatares de la moda.

Pero aún así uno se encuentra cosas sorprendentes, y por estos días en que medía Habana anda tras las cintas del Festival de Cine Latinoamericano se ve a muchos con bufanda y todo, y son tantos portando prenda tan exótica que pareciera como si para entrar a las salas de proyección, además de la entrada, hubiera que llevar bufanda.

Incluso, de vez en cuando aparece hasta algún extraño ser con pasamontañas y guantes tejidos para enfrentar un frío que, en esta Habana caliente, cuando baja de los 12 o 13 grados ya es considerado glacial.

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