‘EL PAPELITO’

Radio Bemba

Flaviana anda vendiendo su casa en la barriada de La Víbora por 30.000 CUC. Flaviana anda vendiendo su casa en la barriada de La Víbora por 30.000 CUC. No es una casa totalmente independiente pues en los altos vive otra familia. Tiene tres habitaciones, un baño, sala, comedor, cocina, un patiecito pequeño y portal, de garaje ni pensarlo porque no hay espacio. Con esas condiciones y ese precio, muchos vecinos comentan entre ellos que “la tipa se volvió loca”.

Los planes que ella tiene es emigrar, y su cuenta, poder viajar con un capitalito para comenzar su nueva vida en el extranjero, pero en eso anda desde hace meses, y nada. Todos los días llega alguien interesado, mira y se va asegurándole que primero tiene que vender lo suyo para poder comprar…

En la acera del frente pusieron en venta un apartamento, más pequeño, es cierto, pero con un precio más potable: 16.000 CUC. Duró lo que un merengue en la puerta de un colegio, y hace tiempo están viviendo allí los nuevos vecinos.

Dicen muchos que el asunto de las ventas de las casas “se está poniendo malo” porque ya la gente no tiene dinero. Otros consideran que el problema radica en que “cuando se abrió el banderín hace ya casi tres años, mucha gente se lanzó a comprar sin muchos miramientos y daba miles de pesos por cualquier cosa, pero ahora las aguas están cogiendo su nivel, la oferta ha aumentado, las posibilidades donde escoger son mayores y, por consiguiente, los precios tendrán que ir bajando”.

A pesar del controvertido panorama del negocio de bienes raíces que se aprecia a simple vista, algunos estudios, en cambio, aseguran que marcha viento en popa para un país como Cuba, con condiciones muy particulares, y muestra de ello es que en el 2013 cambiaron de dueño unas 88.000 viviendas en el país, cifra que representa casi el doble que en 2012.

Quizá otra evidencia de que el negocio progresa y “va entrando en caja” es la aparición en internet de cada vez más espacios dedicados a la promoción de la compra, venta y alquiler de viviendas, algunas de ellas, incluso dedicadas exclusivamente a potenciales compradores extranjeros, que se han sumado a las conocidas y ya veteranas páginas de Revolico, Cubísima, Detrás de la fachada y Por la libre. Pero una de las grandes novedades, por estar más al alcance de la mayoría de la gente, que no posee un acceso adecuado a la Red es ‘El Papelito’, que así se llama un pequeño y discreto boletín impreso, que aparece semanalmente y ya anda por lo menos por su décima edición.

‘El Papelito’ es como una especie de boletín oficial de los que antes eran conocidos como corredores de permutas y que con la apertura del sector a la compra-venta parecían destinados a desparecer.

Pero todo indica que se adaptaron rápidamente a las nuevas condiciones y se han convertido en agentes inmobiliarios que, como dice ‘El Papelito’, cobran determinado por ciento del monto de la compra por facilitar a sus clientes todo lo relacionado con la búsqueda de la vivienda deseada e incluso la tramitación del negocio.

‘El Papelito’ brinda los teléfonos y dirección de contacto con sus «directivos», explica cómo colocar los anuncios y hasta advierte que es totalmente gratis y que por tanto quienes lo distribuyen por las calles de La Habana no están autorizados a venderlo.

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