El rock se extiende por las ciudades cubanas

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Aunque Hipnosis, uno de los íconos del rock duro cubano, «se quedó» en Miami hace poco más de un mes y todos sus integrantes solicitaron -y recibieron- asilo político en Estados Unidos a pesar de que el grupo disfrutaba de un bien ganado respaldo oficial, espacios fijos en los lugares más emblemáticos del ambiente rockero cubano y hasta un premio en el último festival Cubadisco; este tipo de música parece mantener buena salud en la isla incluso a contravía de la fuerte competencia de la salsa y el reguetón, que sin dudas son los ritmos preferidos de la gran mayoría de los jóvenes cubanos. Aunque Hipnosis, uno de los íconos del rock duro cubano, «se quedó» en Miami hace poco más de un mes y todos sus integrantes solicitaron -y recibieron- asilo político en Estados Unidos a pesar de que el grupo disfrutaba de un bien ganado respaldo oficial, espacios fijos en los lugares más emblemáticos del ambiente rockero cubano y hasta un premio en el último festival Cubadisco; este tipo de música parece mantener buena salud en la isla incluso a contravía de la fuerte competencia de la salsa y el reguetón, que sin dudas son los ritmos preferidos de la gran mayoría de los jóvenes cubanos.

Esto se pudo apreciar en las últimas semanas de agosto, cuando las noches de Santa Clara, ciudad del centro de la isla y bastión del rock Made in Cuba retumbaron con los sonidos extremos del Brutal Fest.

Una plaza tradicionalmente asociada al béisbol y los carnavales, conocida como Sandino por la cercanía del estadio homónimo, fue el escenario para el primero de ocho conciertos de rock duro, solo que en esta ocasión las estrechas aceras que conducen al estadio no se llenaron de los fanáticos con indumentaria naranja del equipo local de béisbol, campeón nacional, sino de los ropajes negros y un poco vampirescos de los amantes del rock metal.

Hubo un tiempo en que en Santa Clara proliferaban las bandas de los más diversos géneros, desde el punk de Eskoria, y el «nu metal» de C-Men, hasta el alternativo de K.K y el death metal de Blinder.

Una de las agrupaciones locales más recientes, Scythe, compartió ahora escenario en medio del entusiasmo de los miles de frikis, como se denomina a los fans del género, con bandas de otros países, como Mortuari, Cowards y S-core, de Francia; Severe, de Bélgica; Splattered Mermaids, de Suecia, y los chilenos de Dezaztre Natural.

Pero el jolgorio metalero se extendió además a otras ciudades cubanas de gran impronta rockera, como Holguín, Bayamo, Camagüey, Sancti Spiritus, Pinar del Río y el cierre fue por todo lo alto con dos conciertos en La Habana, en el Maxims Rock.

Por el underground cubano actuaron Scythe, Dead Point, Estigma DC, Switch, Metastasys y las veteranas Combat Noise, Tendencia y Mephisto, con su célebre «Symphony of Wolves».

La Agencia Cubana del Rock (ACR) organizó este festival junto al sello Brutal Breakdown Record, cuyo director, David Chapet, destacó la calidad de la propuesta metalera de las agrupaciones nacionales.

Blanca Recodé, directora de la ACR, aseguró a la prensa que los rockeros cubanos tienen un mérito mayor, pues sus incentivos son más artísticos que económicos, y ponen el alma en sus conciertos.

Una prueba de ello es que el Brutal Fest ya realiza dos eventos por año, la edición invernal en febrero y la estival, que comenzó el 15 de agosto y hasta el cierre del mes estremeció a Cuba con rock del duro.

«Realmente estoy muy satisfecho porque subimos la parada en cuanto a calidad de las bandas. Ahora el objetivo es mantener el listón alto para la nueva edición de febrero. En los conciertos tuvimos una asistencia masiva, sobre todo en Camagüey, Holguín y La Habana, tres plazas muy fuertes para el metal. Allí las bandas se aplicaron a fondo para responder a la exigencia de un público que vivió al límite los conciertos», dijo a la prensa el promotor francés David Chapet.

«Cuando comenzamos en esta aventura, no podíamos elegir a la hora de preparar el cartel, pero ya existe una gran lista de espera de bandas extranjeras que quieren tocar para los cubanos. Por eso, también, ya realizamos el evento dos veces al año. Y a partir de esta última edición tomó cuerpo realmente como un festival internacional, ya que nos expandimos hacia Latinoamérica con los conciertos de Dezaztre Natural, de Chile», aseguró Chapet, quien ya piensa en preparar un Brutal Fest en Europa con grupos cubanos.

«Eso sería muy provechoso para la escena de la Isla, aunque para lograrlo deberíamos contar con un apoyo económico que ahora no tenemos».

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