EL SUPERAPAGÓN

Radio Bemba

No fue el más largo ni el más grande en la historia del país. Pero como hacía tanto tiempo que no había uno de tal magnitud, el apagón del 9 de septiembre causó sensación. No fue el más largo ni el más grande en la historia del país. Pero como hacía tanto tiempo que no había uno de tal magnitud, el apagón del 9 de septiembre causó sensación. El domingo a las 8.10 de la noche, más o menos, muchos estaban brincando en las discotecas a ritmo de reguetón, otros se disponían a terminar el día frente al televisor y no pocas mamás andaban alistando los uniformes de los niños para la escuela, cuando sin previo aviso casi las tres cuartas partes del país quedaron en tinieblas, desde la provincia de Camagüey hasta el extremo más occidental, por la interrupción, según dijeron las autoridades horas después, en una línea de transmisión de 220,000 voltios entre Ciego de Ávila y Santa Clara. Acostumbrados ya a que cuando se va la luz, a los pocos minutos se restablece, la mayoría se quedó impasible, casi sin moverse del lugar donde estaban, esperando para continuar en lo suyo, pero cuando vieron que la cosa iba para largo, comenzaron a preocuparse. Y entonces Radio bemba se puso en acción y, teléfono mediante, comenzó a calcular la dimensión del apagón con llamadas entre amigos y familiares, de barrio a barrio. Que si no hay luz en la playa de Guanabo; que tampoco en Miramar; que el Vedado está a oscuras; y hasta en Centro Habana, donde nunca falta la electricidad porque las líneas están soterradas, fueron los comentarios que comenzaron a pulular por toda La Habana, seguidos o antecedidos por la pregunta «¿Qué habrá pasado?».

Y la empresa eléctrica sin decir ni pío, con sus teléfonos fuera de servicio por la congestión de las líneas. La mayor preocupación era cómo pasar el resto de la noche, con un calor de mil demonios y sin ventilador ni aire acondicionado, así que cada cual se puso a «inventar su maquinaria». Muchos instalaron colchones en las terrazas y balcones para dormir «en contacto con la naturaleza», otros se dedicaron a hacer tertulia para esperar el fresquito de la madrugada, no faltaron quienes con una «chismosa» por medio plantaron su mesa de dominó al aire libre, y por miles, invadieron el Malecón para aprovechar la brisa marina hasta nuevo aviso.

Por suerte el apagón duró menos de lo que esperábamos y ya a partir de las 9.30 de la noche comenzaron a encenderse algunos barrios, aunque muchas zonas no volvieron a la vida normal hasta bien entrada la madrugada. Pero Radio bemba sigue a toda marcha elucubrando sobre los posibles motivos. Unos dicen que pudo haber sido «un sabotaje»; otros opinan que quizá alguna torre estaba floja y se fue al piso, pues hasta por la prensa se ha denunciado que en algunos lugares los vándalos se han dedicado a robarle piezas metálicas, para hacer construcciones y no se sabe que más, lo que a la larga debilita la resistencia de las estructuras de las torres, y hay hasta quienes se preguntan dónde estaban a esa hora los «grupos electrógenos», pues pensaban que con la Revolución energética que se puso en marcha hace unos años, nunca más iba a haber un apagón; y los amantes del choteo criollo pronostican que dentro de nueve meses los hospitales de maternidad van a estar repletos. Así que a esperar …

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