Tomas está que arde y no precisamente por el calor, sino porque siendo un fumador empedernido, desde hace un tiempo a esta parte se le ha puesto difícil encontrar con facilidad los cigarrillos que consume.
Llegó sudando a casa de su hermana y le comentó que fue hasta el Cupet de Juan Delgado y Lacret, en la barriada de Santo Suárez, “porque me dijeron que allí habían sacado los H. Upmann sin filtro” (sus cigarrillos preferidos, que solo se venden en las shoping y que él compra cuando anda un poco más amplio de dinero).
“Estoy a punto de dejar el vicio, porque es cierto que me hace tremendo hueco en el bolsillo, pero para colmo tengo que pasar trabajo para comprar hasta los ‘Criollos’ de siete pesos, que están perdidos”.
“Su hermana, que nunca ha fumado, le pregunta por qué los cigarrillos aparecen y desaparecen en las tiendas sin que haya explicación de las empresas.
Con cara de pocos amigos Tomás le espeta que “Tu sabes que aquí solo informan para decir que todo está bien y nadie explica por qué no hay cigarros en las tiendas, pero a los revendedores no les faltan y tienen un tremendo negocio vendiendo los Criollos a 10 pesos” el paquete.
El misterio se mantiene desde hace semanas y meses y la escasez no parece disminuir al tiempo que tampoco aparece alguna explicación oficial al fenómeno.
Solo se ha sabido, recientemente, que la empresa mixta Brascuba Cigarrillos, SA sobrepasó en 7 y 16 % sus planes del primer trimestre de comercialización en el mercado doméstico y de exportaciones, respectivamente, y espera sobrepasar su programa de exportaciones de 2015, ascendente a 4.000.000 de dólares.
Brascuba fabrica varias marcas de cigarrillos, entre ellos los H.Upmann, Monterrey y Vegas, que resultan bastante escurridizos, No así los ‘Criollos’, que son producidos por varias fábricas totalmente estatales y distribuidos en las tiendas del Ministerio de Comercio Interior. Pero con todos pasa más o menos lo mismo.



