Hay gas pero…

Radio Bemba

La venta de las ‘calabacitas’ de gas licuado para cocinar, en Santiago de Cuba y La Habana, sigue progresando leeeeeentamente, a causa de los altísimos precios que las autoridades impusieron a las bombonas de gas, las calabacitas, como las llaman familiarmente la mayoría de los cubanos. La venta de las ‘calabacitas’ de gas licuado para cocinar, en Santiago de Cuba y La Habana, sigue progresando leeeeeentamente, a causa de los altísimos precios que las autoridades impusieron a las bombonas de gas, las calabacitas, como las llaman familiarmente la mayoría de los cubanos.

Actualmente quienes reciben ese servicio por la libreta de abastecimientos tienen derecho a tener dos cilindros de 30 libras de combustible, uno en uso y otro de repuesto, a un precio de solo 7 pesos cubanos cada uno, es decir, unos 0,35 CUC.

Sin embargo, quienes desean acceder al gas licuado ‘por la libre’, porque no disponían hasta ahora de ese tipo de combustible o lo prefieren, deben alquilar a la empresa el recipiente por 500 pesos, por una sola vez, y pagar por el líquido otros 130 en cada oportunidad que lo necesitan.

“Con estos truenos no hay quien duerma”, afirma Carmela, un ama de casa para quien cocinar con su hornilla y sus ollas eléctricas siempre es un riesgo porque en cualquier momento puede fallar la electricidad.

“En la casa somos siete personas, así que la calabacita nos puede durar alrededor de diez días o quizá un poquito más, y sacando cuentas solo para gas tenemos que gastar al mes 260 pesos por lo menos. La cosa es bien simple, con el salario que entra en la familia, o cocinas con gas, o comes, así que no nos queda de otra que seguir con la electricidad, que también sale cara, pero no tanto, y cruzar los dedos para que no haya un apagón, pues cuando eso pasa no se puede comer caliente”.

Según lo publicado por la prensa, desde que se establecieron esos precios a principios de diciembre pasado, y hasta entrado febrero, a pesar de que muchos esperaban como cosa buena “el gas liberado”, en La Habana solo se habían inscrito 1.060 nuevos clientes, mientras que los beneficiados con suministro normado solo habían adquirido 8.655 balitas llenas a 130.

Hasta que las autoridades pusieron esos altos precios, muchos se las arreglaban para comprar el gas a precios altos a quienes tenían dos bombonas y por un sin número de razones les sobraba el combustible. Pero los precios en la “bolsa negra” eran incluso inferiores y no pasaban de 100 CUP.

Por ello, quienes cuentan con amigos o vecinos en esa situación, siguen adquiriendo por la izquierda el combustible que necesitan, y solo acuden a la venta ‘oficial’ cuando no tienen más remedio.

Lo mejor del caso es que “hay cilindros, hay gas y hay transporte” como enfatizó Mariela Frómeta, directora comercial de la Empresa de Gas Licuado de La Habana, a los reporteros del diario Juventud Rebelde, cuando inquirieron sobre la marcha de este programa.

Pero lo que no dijo la funcionaria es por qué la demanda es tan reducida, aunque no hace falta indagar mucho para conocer la causa.

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