La guerra y la paz

No se trata de la novela del gran escritor ruso Alexei Tolstoi, sino de la rara asociación de ideas que hace pocos días debieron haber tenido algunos de los asiduos a disfrutar de la brisa del malecón, cuando un buque de guerra británico llegó de visita al puerto de La Habana, precedido apenas un día antes por un crucero español repleto de turistas. No se trata de la novela del gran escritor ruso Alexei Tolstoi, sino de la rara asociación de ideas que hace pocos días debieron haber tenido algunos de los asiduos a disfrutar de la brisa del malecón, cuando un buque de guerra británico llegó de visita al puerto de La Habana, precedido apenas un día antes por un crucero español repleto de turistas.

La visita del destructor HMS Manchester es la primera de un barco de guerra británico desde que triunfó en 1959 la revolución comandada por Fidel Castro.

Un amigo de Radio Bemba se apresuró a exclamar: ¡Coñooo, como están cambiando las cosas! influido seguro por los tantos cambios que están ocurriendo o se están anunciando en la isla. Pero el diario Granma dejó claro que la presencia de la nave tiene por objetivo reforzar la colaboración en la lucha contra el narcotráfico y ayudar a enfrentar desastres en el Caribe.

Todo el mundo sabe que Cuba tiene una posición estratégica a medio camino en las rutas marítimas entre América del Sur y EEUU, y lleva mucho tiempo luchando contra el narcotráfico, pero la cooperación con Estados Unidos en este campo ha sido limitada, como una consecuencia más del embargo que mantienen los vecinos del norte, por lo cual para muchos la presencia británica se traduce en algo así como «a falta de pan, galletas».

Un día antes entró en la rada el crucero Gemini, de la Compañía de Cruceros Happy Cruises, con lo cual inició una nueva temporada turística la cual lleva por nombre «Tesoros del Caribe» y donde también se incluye el puerto de Cancún y Cozumel, en México, Gran Caimán, e Isla Paraíso en Punta Francés, en la cubana Isla de la Juventud, regresando nuevamente a La Habana, como puerto madre. Para los cubanos, ver la llegada del hermoso buque significó motivo de alegría y cuentas claras: más turistas, más plata y, de alguna forma, más bienestar.

Las autoridades turísticas divulgaron el arribo de la nave con bombos y platillos, pues representa el reinicio de campañas de crucerismo en la isla, que cuenta con toda la infraestructura necesaria y atractivos más que abundantes para desarrollar esa variante, que podría aportar a las arcas cientos de millones de dólares, pero que está prácticamente en cero, porque en el Caribe ese negocio es dominado casi completamente por empresas estadounidenses, y como se sabe, también aquí el embargo hace de las suyas.

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