El Consejo de Ministros, en su más reciente reunión, estableció una nueva política de pago a los deportistas, entrenadores y especialistas, que además, abre las puertas a la contratación de los atletas en equipos profesionales en el extranjero, novedad que se ha convertido en el centro de los comentarios a todo lo largo y ancho de la isla. El Consejo de Ministros, en su más reciente reunión, estableció una nueva política de pago a los deportistas, entrenadores y especialistas, que además, abre las puertas a la contratación de los atletas en equipos profesionales en el extranjero, novedad que se ha convertido en el centro de los comentarios a todo lo largo y ancho de la isla.
«¡Candela pa’lo chapea’o!» fue la frase con la cual Alberto, el carnicero del barrió, resumió lo leído en la edición del último viernes en el diario Granma. Esa expresión es casi el mayor superlativo del vocabulario barriotero cubano para expresar asombro, incredulidad, entusiasmo, admiración o hasta disgusto, según sea el caso.
Porque las medidas representan, según criterio generalizado, un vuelco radical en la política seguida hasta ahora por las autoridades, aferradas a un amateurismo a ultranza a contra corriente de la realidad universal e incluso de la situación concreta del país, una indiscutible potencia deportiva que requiere de demasiados recursos, que no existen, para mantener tal condición.
El caso es que las medidas establecen que los atletas recibirán ingresos que dependerán «de los resultados alcanzados en el deporte que practican» y tendrán «la posibilidad de contratarse en otros equipos en el exterior», teniendo en cuenta «que estén presentes en Cuba para las competencias fundamentales del año».
Se plantea establecer seis categorías deportivas por el rendimiento y desempeño, a partir de las cuales serán los ingresos básicos mensuales en pesos cubanos CUP para los atletas de alto rendimiento en activo.
Sacando cuentas de lo que percibirá la más alta de esas categorías, que es la de medallista olímpico, con 1 500.00 pesos, se añaden 2 500.00 pesos por cada medalla de oro que obtenga, 1 650.00 por cada una de Plata y 825 por las de Bronce.
Además, «los premios individuales y colectivos recibidos al ganar competencias internacionales se entregarán por completo a los protagonistas de la hazaña», repartidos el 80 % para los atletas, 15 % a los entrenadores y 5 % a los especialistas, algo totalmente diferente a lo que percibían hasta el momento.
Mención aparte se hace para los participantes en la Serie Nacional de Béisbol, el deporte nacional, también con altas remuneraciones y estímulos.
La puesta en práctica de esta política de remuneración comenzará a partir de enero del próximo año, pero en el caso del béisbol se aplicará al iniciarse la Serie Nacional en noviembre próximo.
Y por si quedara algo en el tintero, Granma dice que en el Consejo de Ministros «hubo consenso en que se trata solo del comienzo del camino. Otras medidas se pondrán en marcha progresivamente para actualizar los métodos, compatibilizarlos desde nuestra perspectiva con lo que sucede en el mundo y así contribuir a alcanzar mejores resultados deportivos».
«Eso se llama poner los pies sobre la tierra», consideró lacónicamente Rafael, un chofer de almendrón, mientras viajaba en la ruta Vedado-Víbora cargado de pasajeros que comentaban la noticia del día.
«A mí me parece requetebién que los deportistas ganen de acuerdo a sus resultados, porque es verdad que el Estado le da los recursos para que se desarrollen, pero el talento lo ponen ellos», advirtió una rubita que iba en el asiento trasero.
«Eso es lo mejor que han hecho, porque al paso que íbamos nos quedábamos sin deportistas con tantos yéndose para afuera», asintió su novio, a su lado.
«De todas formas van a seguir yéndose, sobre todo los peloteros, porque ni aquí ni en China le van a pagar lo mismo que en las Grandes Ligas», puso el pero otro de los pasajeros.
«Eso es verdad, pero si aquí van a ganar bien, y además podrán firmar contratos en el extranjero sin problemas, muchos lo pensarán más de dos veces -advirtió Rafael- porque en las Mayores pagan millones, pero hasta allá arriba no llega todo el mundo».



