LUTO NACIONAL

Radio Bemba

Cuba está de luto y el ambiente que arde. Quienes antes de comenzar la Copa Mundial de béisbol en Panamá y los Panamericanos de Guadalajara se comían las uñas y no podían dormir pensando que la selección nacional iba a perder, al final tuvieron la razón. Cuba está de luto y el ambiente que arde. Quienes antes de comenzar la Copa Mundial de béisbol en Panamá y los Panamericanos de Guadalajara se comían las uñas y no podían dormir pensando que la selección nacional iba a perder, al final tuvieron la razón.

Primero fue en Panamá, donde el equipo cubano cedió el primer lugar nada menos que ante Holanda, un país conocido por los televisores y la mantequilla, pero que nadie se imaginaba que se iba a llevar, por primera vez en la historia, la Copa para Europa. Y luego fue, para poner el puntillazo, la derrota frente a Estados Unidos en las eliminatorias de los Panamericanos, que le costó a la selección conformarse con una medalla de bronce, que como dijo un vecino de Radio bemba, «sabe a cobre». Para colmo los yanquis marcaron tantas carreras al principio del partido, que estuvieron a punto de dar nocao, y gracias a los bateadores se pudo remontar el marcador e impedir, al menos que la derrota no fuera apabullantemente bochornosa. Los cubanos son amantes de los deportes en general, pero no pueden perder en la pelota, y por eso de nada vale el montón de medallas recogidas en las restantes disciplinas de los juegos continentales.

En las peñas algunos piden la cabeza de Alfonso Urquiola, el manager, otros le echan con el rayo a los pitchers que «se amarillearon» ante los americanos, y no faltan los filósofos que aseguran que el problema es de fondo y que el béisbol criollo está necesitado de cambios, con más estímulos a los deportistas, incluido el profesionalismo.

Hasta la prensa le dio de lado al triunfalismo acostumbrado y comentaristas aseguraron que hay «crisis de pensamiento» en el béisbol cubano debido a «años y años con la misma filosofía, sin cambios que se piden a gritos».

El caso es que la mesa está servida para discusiones de todos los colores, y quizá el batacazo sirva para mejorar, pues como dijo un filósofo de café con leche, no hay mal que por bien no venga.

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