Nuevos gentilicios: ¿mayabequenses y artemiseños?

Resulta difícil pronunciarlos, pero así deberán identificarse dentro de poco tiempo los actuales habitantes de la provincia de La Habana (actualmente todo el territorio que circunda a Ciudad de La Habana, la capital del país) si se aprueba una nueva división político-administrativa en el próximo período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) que se celebrará como es tradicional en los últimos días del mes de diciembre. Resulta difícil pronunciarlos, pero así deberán identificarse dentro de poco tiempo los actuales habitantes de la provincia de La Habana (actualmente todo el territorio que circunda a Ciudad de La Habana, la capital del país) si se aprueba una nueva división político-administrativa en el próximo período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) que se celebrará como es tradicional en los últimos días del mes de diciembre.

El cambio se da por hecho, y según las autoridades, se llegó a la conclusión de dividir a la actual provincia de La Habana en dos «después de años de estudio».

De esa forma, los municipios San Antonio de los Baños, Mariel, Caimito, Bauta, Gua­najay, Al­quízar, Quivicán, se agruparan en la provincia de Artemisa, con capital en la ciudad del mismo nombre; pero como el territorio resultante no es tan extenso se le «robarán» a Pinar del Río, la más occidental de las provincias cubanas, los municipios Can­delaria, San Cristóbal y Bahia Honda .

Mientras, los municipios ubicados en el centro y oriente de la provincia actual (Santa Cruz del Norte, Jaruco, Madruga, San Nicolás, Nueva Paz, Batabanó, Güines, Melena del Sur, Quivicán y Bejucal) formarán la de Mayabeque, que toma el nombre de un importante río, y su capital será la ciudad de San José de las Lajas, donde radican numerosas industrias, centros de investigaciones y universitarios.

La mayoría de los cubanos y los habaneros en particular se sorprendieron cuando se anunció que el tema de la división territorial había sido analizado en una plenaria de la dirección del Partido Comunista y el gobierno en la provincia, y de inmediato se multiplicaron las consideraciones de Radio Bemba a favor o en contra de los cambios.

Los detractores aseguran que solo contribuirá a multiplicar por dos la ya insoportable burocracia, sin beneficios ostensibles para los habitantes de ambas regiones.

Para los partidarios se trata de la rectificación necesaria de los errores cometidos en la división político administrativa instaurada en 1976, cuando las seis provincias que tenía el país se convirtieron en 14, y la de La Habana, por razones poco explicadas o inexplicables, fue la única que surgió sin ciudad cabecera, y su capital era la Ciudad de La Habana, que al mismo tiempo era no solo otra provincia, sino la capital del país y un territorio totalmente urbano, con intereses, características y problemas bien diferentes a los de su «vecina».

Falta por ver los resultados de tal reforma pero por el momento ya unos tratan de ir acostumbrándose a que los llamen artemiseños y los otros, mayabequenses, aunque como este último término parece un trabalenguas, a la larga podrá imponerse quizá algún diminutivo que haga más potable la identificación de sus habitantes.

Pero los cambios no paran ahí, pues por cuenta gotas el diario Granma ha ido dando a conocer más modificaciones en municipios de otras provincias, aunque son de poca monta y a la larga solo serán advertidos por los habitantes de los territorios directamente afectados.

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