Preservativos gays

Radio Bemba

El mundillo LGBT cubano anda más alborozado y alborotado que de costumbre, con la victoria alcanzada en Francia, donde al fin se aprobó, con polémica incluida, una ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. El mundillo LGBT cubano anda más alborozado y alborotado que de costumbre, con la victoria alcanzada en Francia, donde al fin se aprobó, con polémica incluida, una ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Cada vez que se anuncia algo semejante, gays, lesbianas, bisexuales y trans cubanos se sienten un poco más esperanzados en que la Asamblea Nacional acabe de aprobar la ley cubana sobre el tema, que a pesar de ser defendida a capa y espada por Mariela Castro, hija del mismísimo Presidente, se dice que anda engavetada en espera de momento más oportuno, o lo que es lo mismo, que la sociedad esté más preparada para asimilar un cambio de esa magnitud.

Sin embargo, esto no quiere decir que las personas con otras preferencias sexuales no vayan ganando espacios poquito a poco, hasta en las cosas aparentemente más insignificantes.

«¿Qué tú ves ahí?» le preguntó Anita con aire de reto a su amiga Yunisleidys mientras trataban de tomar un poco de fresco en el portal de su casa.

Yunisleidys, intrigada, miró la pequeña foto y respondió con total certeza: «Pues veo un hombre y una mujer haciendo el cuchi-cuchi».

«¡Fallaste boba, son dos hombres!» le atajó triunfalmente Anita.

«A ver, a ver» se metió Camila en el juego con incredulidad. «¡Eso no puede ser!».

«¡Pues sí puede ser!» exclamó Anita triunfalmente, para de inmediato rematar: «¿Cuándo tú has visto a una mujer con los pechos tan cuadrados?».

Y efectivamente, aunque unos no se han fijado bien, y muchos no quieren creerlo, el más novedoso empaque de los preservativos Vigor MAX, reconocidos por la clientela como los mejores que se venden en el mercado cubano, deja ver en su presentación un pecho masculino que es abrazado desde atrás por un brazo evidentemente de hombre.

Hace mucho tiempo, la moralina social señalaba a los condones como objetos pecaminosos. A muchos hombres -pues a las mujeres jamás se le hubiera ocurrido tal atrevimiento-, les daba pena comprarlos en las farmacias si quien estaba en el mostrador era una mujer, y si no le quedaba otro remedio pues los pedía en voz muy baja, para que ningún otro cliente se enterara, aunque al final terminara pidiéndolos a grito limpio si el dependiente era medio sordo.

Luego, los jóvenes se hicieron mucho más liberales y dieron el bandazo, hasta el punto de comprarlos en cantidades, no solo para darle el uso pertinente, sino incluso como sucedáneos de los globos en las fiestas de cumpleaños, pues en Cuba ha escaseado de todo, pero los condones nunca, aunque no los haya de sabores, olores y colores como en otras partes. Todo estaba muy bien definido: los preservativos eran un artilugio indispensable, no tanto para protegerse de una enfermedad, como para evitarse problemas con la familia de una muchachita preñada, y llevar uno en la billetera para «por si acaso» era casi un símbolo de virilidad. Muchos recuerdan aquellos, ya retirados del mercado, que mostraban en su envoltura la silueta de una pareja, con los rasgos bien definidos de quien es quien, en medio de una romántica puesta de sol.

Sin embargo, al parecer, ahora los diseñadores prefieren inclinarse hacia imágenes más «novedosas» y «llamativas», a tono con los nuevos tiempos.

Y en el caso de los Vigor MAX, ni pensar que sean de afuera, o sí, pero por encargo, pues su fabricante es la empresa coreana UNIDUS Corporation, pero el empaque, además de presentar claramente las instrucciones de uso, alertar sobre la importancia de protegerse contra las enfermedades de trasmisión sexual, y describir las medidas y propiedades ultrarresistentes del producto, anuncia Programa de Mercadeo Social del Ministerio de Salud Pública, y por si quedan dudas, el teléfono Línea-Ayuda 830 31 56.

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