Un «desembarco» impensable en Cuba hasta hace poco fue el de la NBA, que se convirtió a su vez en la primera liga profesional de Estados Unidos que incursiona en isla desde que ambos países anunciaron el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas y con estelares como Steve Nash y Dikembe Mutombo a la cabeza.
Ambos comenzaron la semana pasada a impartir talleres de basquetbol a jugadores cubanos, pues “el basquetbol es un puente que puede unir personas y culturas, por eso estoy muy contento de estar aquí”, según afirmó Mutombo, miembro del Salón de la Fama y embajador global de la NBA.
Los atletas estuvieron hasta el domingo y, aparte de los talleres con los equipos nacionales, se dieron una vuelta por el parque de 23 y B, en pleno corazón del céntrico barrio del Vedado y considerado uno de los sitios clave de La Habana entre los jugadores del básquet callejero.
Como era de suponer, el alboroto fue mayúsculo entre quienes se encontraban allí jugando o que aparecieron de todas partes inmediatamente que se corrió la bola por el barrio, como Gabriel, de 23 años, quien asegura que “yo casi vivo aquí más que en mi casa, pues desde que tengo memoria vengo a jugar baloncesto a cualquier hora, hasta por la noche, y poder compartir con estas estrellas es un sueño”.
Para Charlie, otro guerrillero del básquet, “esto es una de las cosas buenas de la mejoría de las relaciones. Ojala se restablezcan por completo y puedan venir más figuras del deporte, incluso de la pelota, que es nuestro deporte nacional, y que los cubanos puedan jugar allá sin problemas”.
Mientras los estelares de la NBA recogían sus maletas y partían para su país, arribaba a La Habana una delegación de empresarios del estado de Texas para explorar nuevas oportunidades de negocios.
El grueso son agricultores que durante su permanencia tenían previsto reunirse con funcionarios de Alimport, la entidad estatal cubana para la importación de alimentos, con el propósito de buscar mecanismos para incrementar el comercio y la venta de productos a Cuba. Según Cynthia Thomas, presidenta de la consultoría Tri Dimension Strategies, con sede en Dallas y al frente de la delegación, las áreas potenciales de negocios entre Cuba y Texas incluyen además de agricultura, el transporte aéreo, petróleo, tecnología y turismo.
A nivel de calle, los cubanos recuerdan que hace unos años, cuando tras el paso de devastadores huracanes el gobierno de Estados Unidos dejó un resquicio para la venta de alimentos a la isla, aparecieron en el mercado antillano lo que de inmediato todos comenzaron a identificar como “los pollos americanos”, que no gustaron mucho porque tenían demasiada grasa y “el arroz americano” del que se enamoraron los cocineros porque con sus granos grandes y enteros “cuajaba riquísimo”. Ahora volvieron esos recuerdos, y todos esperan que se desamarren los nudos del embargo-bloqueo, “a ver si nos llegan cosas buenas de allá”, como dice Cándida, un ama de casa.
Pero sin dudas, en la arribazón creciente de estadounidenses a Cuba, en las últimas semanas lo que más comentarios despertó entre la gente fue el viaje del gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, quien al parecer pensó que “el que da primero da dos veces” y decidió llevar la delantera entre los políticos al lanzarse a La Habana encabezando una delegación de empresarios y otras personalidades que en poco más de 24 horas dejó dos acuerdos concretos en el área de la salud y abrió nuevas posibilidades de colaboración.
En total, fueron una veintena de figuras políticas y representantes de compañías como MasterCard, JetBlue, Pfizer y Regeneron, productores agrícolas y directivos de universidades, entre otros, organizados dentro de la iniciativa Global NY, creada para expandir el comercio y las inversiones del empresariado de ese Estado.
Los acuerdos rubricados corresponden a la comercialización de una vacuna terapéutica cubana contra el cáncer de pulmón en EEUU y sobre la introducción de software en la industria médica de la isla.
Poco antes de partir hacia EEUU, la directora del Instituto de Nueva York Roswell Park contra el Cáncer, Candance Johnson, anunció a la prensa el entendimiento rubricado con el Centro de Inmunología Molecular de Cuba y dijo estar muy emocionada de poder llevar la vacuna a su país y comenzar a tratar pacientes, para lo cual comenzarán de inmediato los ensayos clínicos. “Esto no hubiera sido posible sin esta misión comercial, que facilitó la rúbrica del acuerdo cara a cara”.
El otro fue un convenio entre la empresa de alta tecnología Infor y una entidad cubana cuyo nombre no trascendió, para suministrar software especializado en el área de la salud.
Cuomo, por su parte, lo dejó bien claro en declaraciones públicas: «La normalización de las relaciones es la dirección correcta en la que debemos movernos», y afirmó que el aislamiento del pasado no es ya una opción y que ambos países deben trabajar de conjunto para abordar incluso aquellos asuntos en los que no están de acuerdo.
Aunque parezca que no, no son pocos a quienes la posible normalización de relaciones los tiene pensando en truenos y nubarrones. Si no, que lo diga Carlitos, un avispado vendedor de discos piratas de La Habana.
En su bien montado «stand» en el garaje de su vivienda, tiene a la venta de todo lo último que producen las televisoras, las discográficas y los estudios cinematográficos de «la Yuma», porque, como él mismo afirma, «gracias al bloqueo, aquí se descarga y se quema todo lo que viene de allá. No se pagan derechos de autor ni se le rinden cuantas a ninguna de esas empresas porque, al fin y al cabo, la defensa es permitida ¿No?».
Pero su preocupación salta de inmediato: «El problema está en que si se acotejan las relaciones y empieza todo ese rollo de convenios culturales y de derechos de autor por aquí y por allá, los disqueros vamos a tener que irnos con la música a otra parte».
Pero de inmediato suelta una carcajada y, como aquel que de sus maldades se acuerda, lanza la otra: «Bueno, no solo nosotros, porque casi todo lo que se pone en la televisión cubana es fusilado de los americanos, así que se va a armar la desagradable a la hora de mantener en el aire los seis canales nacionales…» .



