Siguen el debate, las dudas y las preocupaciones

El interés de los cubanos por lo que se les vienen encima, en especial por la cercana reducción de plantillas, quedó demostrado una vez más cuando el Gobierno anunció la publicación, en la Gaceta Oficial, de los principales decretos y resoluciones relacionados con los cambios recientemente anunciados. El interés de los cubanos por lo que se les vienen encima, en especial por la cercana reducción de plantillas, quedó demostrado una vez más cuando el Gobierno anunció la publicación, en la Gaceta Oficial, de los principales decretos y resoluciones relacionados con los cambios recientemente anunciados.

Los periódicos y la radio anunciaron la venta en todos los estanquillos de prensa de las gacetas extraordinarias 11 y 12. Cuando estos abrieron en las primeras horas de la mañana ya hacía buen rato que había largas colas esperando para comprar las gacetas, que desaparecieron en minutos, y los más «bichos», como siempre, aprovecharon la demanda para revenderlas.

Ahora, si no se hacen nuevas tiradas, los interesados deberán consultarlas por Internet, aunque no son muchos los cubanos con acceso a la red, o simplemente, pagar 20.00 pesos cubanos por cada ejemplar, aunque el precio oficial de las dos es de solo 1.40.

La publicación de los decretos, como todo lo que sean leyes en este mundo, despejó dudas por un lado pero por otro «revolvió el avispero» y ahora el debate callejero a nivel de Radio Bemba ha cobrado impulso pues no faltan las interpretaciones de lo publicado en blanco y negro y las elucubraciones sobre lo que vendrá, que ya está ahí.

Para muchos el problema central son los impuestos. Hasta el diario oficial Granma advirtió que debido a que los cubanos están acostumbrados a recibir asistencia médica sin desembolsar un centavo o estudiar gratuitamente en cualquier centro educacional, pocos se detienen a pensar de dónde sale el dinero que emplea el Estado para sufragar estos gastos.

Y recordaba que solo al sistema educacional se le destina más del 25 por ciento de los gastos presupuestados para fines sociales, que cubre la totalidad de los recursos dedicados a este sector, y que el presupuesto de la Seguridad Social para el presente año planifica 4 900 millones de pesos que se destinan fundamentalmente al pago de pensiones y jubilaciones.

«Son los tributos la principal fuente de ingreso que tiene el Estado para cubrir esos gastos», aseguró Vladimir Regueiro Ale, vicejefe de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

Con tono aleccionador puntualizó que contrario a lo que muchos cubanos presumen, su cobro no guarda ninguna relación con medidas represivas o sanciones; su exigencia es una necesidad para contribuir a financiar los cuantiosos gastos sociales, y fue más allá al explicar que el cobro de los impuestos no es mecanismo privativo de un régimen social.

Lo que diferencia a un régimen de otro es fundamentalmente el empleo que hacen de sus recursos financieros. Pero para muchos, si te he visto no me acuerdo, y lo que les interesa a aquellos que se lancen a la actividad privada, porque lo deseen o porque no les quede más remedio si quedan «disponibles» es que tendrán que desembolsar parte de sus ganancias. La cuenta que todavía no ha sacado ni siquiera Radio bemba es que los tributos a la larga no serán solo privativos de los particulares, sino que el Estado, al desembarazarse poco a poco de gratuidades y subsidios, irá inclinando a toda la sociedad hacia el pago de impuestos. Pero ya eso es otra historia.

Ahora el tema recae en el monto de los impuestos y, como siempre, en la calle hay comentarios para todos los gustos. Algunos afirman que son insostenibles y sacan las cuentas de que el negocio les va a dar pérdidas. Un chofer de taxi, de esos almendrones folclóricos que circulan por La Habana con carrocería de Ford y motor de camión soviético (lo que parece casi un símbolo del socialismo a la cubana) le dijo compungido a Radio bemba que ahora tendría que dedicar el trabajo de tres días a pagar el impuesto, pero el desmemoriado perdió de vista que el mes tiene 30 días, y a pesar de los gastos en insumos para el almendrón, Radio bemba, que lo conoce, sabe que el tipo es ingeniero, dejó su trabajo con el estado y desde que está manejando el taxi vive como Carmelina (expresión muy cubana para ilustrar cuando se está rayando el paraíso).

Hay cuentapropistas que protestan por lo mismo, pero estos son los peores, pues hablan de impuestos cuando se han pasado años trabajando por «la izquierda», sin pagarle un kilo al Estado, que con ineficiencia e inspectores de mano suave, deja de percibir buena cantidad de los impuestos. Para estos Granma advirtió amenazante que «Con la implementación de las nuevas regulaciones y el consiguiente fortalecimiento del control en la recaudación, aquellos que continúen ejerciendo «sin papeles», o que «con papeles» no paguen lo debido, se someterán al peso de una ley que deberán hacer cumplir quienes fueron mandatados para exigirla: la Oficina Nacional de Administración Tributaria, así como las direcciones municipales y provinciales de trabajo y demás instituciones relacionadas con la actividad por cuenta propia».

Por supuesto, la prensa oficial y los partidarios a rajatabla de todo lo que provenga del gobierno revolucionario hablan de las bondades de las reformas, perdón, de la «actualización del modelo» como se le dice a los cambios en los medios oficiales a las normas jurídicas publicadas en aras del «perfeccionamiento de la política laboral y salarial del país» y que -dicen- buscan proteger a los trabajadores sin cargar excesivamente en gastos al Estado, y que «Nadie que sea declarado disponible quedará abandonado a su suerte, eso sí: necesariamente tendrá que trabajar, pues de lo contrario no percibirá ingresos», como ha dicho Granma. Algunos especialistas en estos temas tan áridos las han calificado incluso de «amigables».

En esto hay algo de cierto, pues los cubanos en el sector privado podrán recibir ahora pensiones por enfermedad y jubilaciones al entrar en el sistema de seguridad social, y licencias por maternidad a las mujeres en el sector no estatal. Igualmente los padres con hijos en guarderías infantiles o en escuelas con régimen de seminternado no perderán ese derecho siempre y cuando se incorporen al trabajo en cualquiera de sus modalidades, e incluso aquellos trabajadores que quedan disponibles podrán permanecer en las viviendas cuya propiedad pertenece a las empresas y entidades del Estado.

Pero el caso es que al ampliarse el trabajo por cuenta propia quienes se incorporen a cualquiera de las 178 actividades que se autorizan, contribuirán a la Seguridad Social en los casos que no tengan vínculo laboral o no sean beneficiarios de la misma. También pagarán impuestos sobre las ventas o los servicios públicos según corresponda y sobre los ingresos personales, este último ahora modificado, según las autoridades, con el objetivo de cumplir el principio de que se aporte en correspondencia con la real capacidad económica, y quienes contraten trabajadores pagarán el impuesto por la utilización de la fuerza de trabajo.

Este último se determina por la aplicación del 25 por ciento de las remuneraciones que se paguen al personal contratado, sobre la base de una remuneración mínima que es 1,5 veces el salario medio de la provincia donde se ejerce la actividad.

Este último tiene su propio nivel de debate en Radio bemba, pues mientras para el gobierno todos los cambios son para «más socialismo», aunque la receta parece estar cambiando a toda prisa, e insiste en que este impuesto tiene un carácter regulador para evitar concentraciones de riqueza o que se utilice indiscriminadamente la fuerza de trabajo, otros dicen que no hay nada más parecido al capitalismo y recuerdan aquello de las explotación del hombre por el hombre que tan bien sonaba en los primeros años de la Revolución.

Y como en Cuba todo es posible, resulta que no pocos de los disidentes amigos de la embajada estadounidense ahora critican al gobierno de Raúl Castro de neoliberal y de ir de cabeza hacia el capitalismo, lo cual ha dejado boquiabierta a Radio bemba, que con su agilidad mental de siempre ha sacado también su conclusión: Entonces ¿se van para Miami a construir el socialismo?

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