«Menos mal» fue el escueto comentario de muchos cuando leyeron en el diario Granma que con el fin de continuar la campaña de perforación de pozos de exploración petrolera en las aguas costa afuera de Cuba, arribó a los mares al norte de la región central de la isla la plataforma semisumergible Songa Mercur. «Menos mal» fue el escueto comentario de muchos cuando leyeron en el diario Granma que con el fin de continuar la campaña de perforación de pozos de exploración petrolera en las aguas costa afuera de Cuba, arribó a los mares al norte de la región central de la isla la plataforma semisumergible Songa Mercur. Para la mayoría la cosa estaba pintando mal cuando la plataforma Escarabeo, cuyo arribo había sido anunciado con esperanzas de encontrar una gran fuente de oro negro en el Golfo, recogió sus bártulos y se fue a su lejano país de origen, luego que varias compañías fracasaron en el intento. Ahora, según la empresa Cubapetróleo, se trata de perforar un pozo exploratorio en la zona norte central del archipiélago, como parte de un contrato de exploración a riesgo con la empresa rusa Zarubezhneft.
Dicen que El proyecto del pozo es de 6.500 metros, el más profundo perforado en Cuba, y las operaciones se planifican para aproximadamente seis meses, con la ayuda de la Songa Mercur, perteneciente a la compañía noruega Songa Offshore. Como requisito adicional y producto de las restricciones que impone el embargo económico de Estados Unidos contra Cuba, la plataforma tuvo que ser inspeccionada hasta la última tuerca por ModuSpec, una firma de prestigio internacional, para dictaminar que menos del 10% de sus componentes son estadounidenses. «Hay que cruzar los dedos, y aunque la cosa pinta para largo, por lo menos si se encuentra petróleo suficiente allí podremos respirar más tranquilos, más ahora cuando lo de Chávez no pinta nada bien», fue la conclusión de Adalberto, un veterano trabajador petrolero.



