A fuerza de evitar esquemas y puritanismos e ir perfeccionándose poco a poco, ‘Vivir del cuento’ ha ido consolidándose como el mejor programa humorístico de la televisión cubana en la actualidad y con el añadido de salvar el tedio que corroe la parrilla del canal Cubavisión los lunes en la noche, cuando aparece justo después de finalizar la emisión estelar del Noticiero Nacional. A fuerza de evitar esquemas y puritanismos e ir perfeccionándose poco a poco, ‘Vivir del cuento’ ha ido consolidándose como el mejor programa humorístico de la televisión cubana en la actualidad y con el añadido de salvar el tedio que corroe la parrilla del canal Cubavisión los lunes en la noche, cuando aparece justo después de finalizar la emisión estelar del Noticiero Nacional.
No se trata de que se cumpla aquel refrán de que «en casa del ciego el tuerto es rey» ante la ausencia de buenos programas humorísticos, que los cubanos, amantes de la carcajada, piden a gritos, demanda que los directivos de la Televisión se han propuesto satisfacer con bastante poco éxito hasta ahora.
El espacio ya lleva buen tiempo en pantalla, pues surgió en el 2008, pero entonces era más que todo un programa de participación, con competencias de dramatizaciones que buscaban descubrir nuevas figuras en el difícil arte del humorismo y de done surgieron algunos nombres hoy bien establecidos en ese ámbito.
Además, el espacio tenía la complejidad de mezclar las interpretaciones de los cuentos con una historia que se desarrollaba durante el transcurso de la competencia, por lo que los contendientes se convertían en personajes.
Pero con el tiempo la cantera de prospectos pareció irse agotando y cada vez resultaba más difícil hallar a alguien que lograra ir más allá de pujar un chiste, así que sabiamente los directivos del espacio optaron por liquidar la competencia y en su lugar incluir la comedia de situaciones buscando acercarse cada vez más, a contrapelo de amagos de censuras, a la realidad del día a día del cubano.
Pero, más allá del buen equipo de dirección, el factor que sin dudas ha logrado hacer cuajar a ‘Vivir del cuento’ y colocarlo en la preferencia del público es la presencia de Luis Silva, figura principal e imprescindible, que a pesar de tener solo 34 años, bordó el personaje de Pánfilo, un viejito solterón y jubilado, que invierte casi todo su día en hacer las colas en la panadería, el mercado o la carnicería, y cuando no, tratando de cuidar de los achaques de su edad.
El propio Silva, también profesor universitario, ha dicho en una entrevista que Pánfilo «existe en todas las personas de la tercera edad. Tiene de los viejitos que veo por la calle, no solo sus pensamientos, sus preocupaciones, sino los gestos, la manera de caminar. Yo conviví con familiares de esos años en mi casa, así que tiene un poco del carácter de mi abuela, de mis tíos abuelos, que se alteran, ‘cogen lucha’, pero son personas muy correctas. Fíjate que Pánfilo ‘lucha’ para ganarse un dinerito, pero lo hace desde su ética; no roba, ni estafa, ni arremete contra nadie; tiene una educación y es muy correcto. Pánfilo es una persona con cierta cultura, que ha leído; y armé la historia de que le sabe a las matemáticas, porque trabajaba como contador público».
«Pánfilo siempre ha dicho lo que ha querido. El tema puede ser fuerte o complicado; a veces son cosas para llorar, pero se les da el toque humorístico. El personaje ha caído bien porque no es grosero, ni tajante. Quien lo está mirando se identifica con él. El adulto, porque se siente su compañero y amigo, tiene los mismos problemas, la mismas reacciones; los hijos, porque ven a papá y a mamá… y los niños lo adoran, porque es el abuelito que tienen en casa».
La actuación de Pánfilo se complementa con las de su amigo Chequera (Mario Sardiñas) y la sobrina Indira, la de Bahía Honda, (Olivia Manrufo), más algunos invitados, con historias que pueden abordar con humor y fuertes «pullas» el modo de vida de la esposa del empresario que vive en el piso de arriba, las dificultades para conseguir una tarta para la celebración del Día de las Madres, la mala calidad del pan de la libreta de abastecimientos, la «cuadratura» del dirigente del Comité de Defensa de la Revolución de la cuadra, o incluso algunos dislates de la programación televisiva, como ocurrió con una logradísima parodia a un programa de cocina de la televisión, durante la cual los televidentes se desternillaron de risa viendo como un supuesto chef chino pasaba trabajo para sustituir los ingredientes de la milenaria culinaria del país asiático por lo poco que se encuentra en el mercado cubano, para conseguir confeccionar un plato de croquetas.
Por eso la gente «se clava» cada noche de lunes frente al televisor, para ver «el programa de Pánfilo», como simplemente lo llaman, reírse de sus propios problemas, y también reconocerlos, que es mucho más que vivir del cuento.



