Radio bemba comienza a sacar cuentas de que por el camino que van las cosas, el estreñido salario de la mayoría de los cubanos se va recortando con la misma velocidad con que florecen los negocios privados. Radio bemba comienza a sacar cuentas de que por el camino que van las cosas, el estreñido salario de la mayoría de los cubanos se va recortando con la misma velocidad con que florecen los negocios privados.
La cuestión es que el sueldo de los cubanos se mantiene casi igual que en los tiempos prehistóricos en que una taza de café costaba tres centavos, o cuando la «libreta» de abastecimientos daba para comer durante el mes, los cigarros valían 20 centavos, las pizzas 1.20 y un corte de pelo en una barbería 1.00 cuando más.
Sin embargo, los negocios particulares parecen haberse adaptado rápido y bien a los precios «reales» y no a los artificiales impuestos por los subsidios estatales. Cosa lógica porque los cuentapropistas tienen que adquirir sus insumos «por la libre» o en las shoping a falta de un mercado mayorista.
Así, hoy en cualquier cafetería la pizza más barata no baja de 10.00; la taza de café, con buen viento, vale 1.00, y una oferta de bisté de cerdo, arroz, vianda y ensalada, fácilmente cuesta 20.00, nunca menos. Y para un corte de pelo, mejor tener un barbero pariente pues ya 10.00 es el mínimo.
Y si uno sube el precio, los demás también. Hasta ahora aquello de que con el aumento de la competencia bajarán los precios sigue siendo un bonito cuento.
A ello se añade que los productos y servicios subsidiados son cada vez menos, y las shoping no conocen las «rebajas» del Corte Inglés.
El misterio radica en cómo la gente se las arregla para estirar como una goma de mascar el salario, aunque todo el mundo más o menos se lo imagine.



