El primer vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, José Ramón Machado Ventura, ha exigido a los integrantes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) que se impliquen más en la lucha contra la corrupción y los delitos económicos. LA HABANA QUIERE REACTIVAR LOS CDR
El primer vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, José Ramón Machado Ventura, ha exigido a los integrantes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) que se impliquen más en la lucha contra la corrupción y los delitos económicos. Según Ventura, el impacto en las cuentas estatales de estos comportamientos estaría condicionando el aumento de la producción nacional que La Habana considera indispensable para cumplir su objetivo de aumentar el nivel de vida de los ciudadanos. El vicepresidente cubano realizó estas declaraciones en la asamblea de clausura del VII Congreso de los CDR de la provincia Oriental de Santiago de Cuba. En su discurso el político cubano también instó a estas asociaciones a concienciar a la población sobre la necesidad de ahorrar energía y trabajar más.
ABOLIR EL MERCADO NEGRO
El semanario Tribuna de La Habana informaba en una de sus últimas ediciones de los esfuerzos que realizan las autoridades cubanas por abolir el boyante mercado negro de productos y servicios instalado en el país. Según el diario, en poco más de un mes, y gracias a un operativo perfectamente realizado por la policía revolucionaria, se clausuraron 82 almacenes, 31 talleres y 72 fábricas clandestinas en la capital cubana. Aunque quizá los nombres técnicos de estos enclaves puedan dar una idea equívoca sobre las dimensiones de los locales intervenidos. En realidad, en la mayor parte de los casos, se trata de casa o garajes de particulares, donde se acumulan las mercancías obtenidas habitualmente en las empresas estatales para revenderlas luego. Acabar con este tráfico ilícito es una de las obsesiones del actual presidente del Consejo de Estado de Cuba, Raúl Castro.
DIPUTADOS MUY ACTIVOS
La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba acaba de iniciar su primer período ordinario de sesiones de 2008, que también es el primero desde que Raúl Castro ascendió a la presidencia del Consejo de Estado. Y esas no son las únicas novedades. Algunos parlamentarios, los que fueron reelegidos en pleno proceso electoral, se enfrentan también a otra incertidumbre, propia de los tiempos cambiantes, de la que antes no tenían que preocuparse: la posibilidad de que la prensa cubana les reprenda por gandules si de las comparecencias y del trabajo de las comisiones no se extrae, al menos, una imagen de actividad productiva.



