Todo está listo para el pistoletazo de salida de la Feria Internacional Cubadisco 2009, fundada en 1997 y organizada por el Instituto Cubano de la Música, y reconocido internacionalmente como el evento más integrador de la industria musical cubana y constituye un espacio preferencial para exponer los principales logros de la Fonografía Cubana. Todo está listo para el pistoletazo de salida de la Feria Internacional Cubadisco 2009, fundada en 1997 y organizada por el Instituto Cubano de la Música, y reconocido internacionalmente como el evento más integrador de la industria musical cubana y constituye un espacio preferencial para exponer los principales logros de la Fonografía Cubana. En esta su XIII edición, prevista a realizarse del 16 al 24 de mayo del 2009, Cubadisco tendrá como Invitado de Honor a Puerto Rico, y la ocasión será propicia para homenajear a relevantes compositores puertorriqueños como Rafael Hernández, Tité Curét Alonso, Pedro Flores, Bobby Capó y Daniel Santos, así como para disfrutar de los géneros tradicionales de este hermano país como la bomba, la plena, la danza y el seis.
El tema central será La Música y los Niños, por ser esta parte fundamental de la cultura, identidad, formación y desarrollo intelectual, cobrando gran importancia para el desarrollo humano. Pero lejos de los asistentes, la atención de este año estará centrada en el interés que la industria estadounidense ponga en el evento. La posibilidad, cada vez más factible, de que Obama apruebe una excepción cultural en el embargo y la aparición de nuevos actores con posibilidades de tomar parte en el negocio, han vuelto encender las alarmas en los entornos de quienes aspiran a explotar la inmensa mina de oro que supondrá el negocio de la explotación internacional de los sonidos de la Isla. Hace ya meses que los candidatos a participar en el reparto, entre quienes destacan productores tan conocidos como Emilio Estefan, Tommy Mottola o Kike Santander, preparan su estrategia para que su pasada relación con el anticastrismo no les impida conseguir su parte en la explotación de derechos de autor, los porcentajes sobre giras y, en fin, la lluvia de dólares que se prevé en el mismo momento que la política deje de ser un obstáculo para que la auténtica música de Cuba campe por sus respetos en EEUU.



