El ‘glamour’ echa humo

En Cuba, al menos una vez al año hay un momento de glamour, en el que coinciden no poca gente de esa a la que le gusta vivir bien, tiene con qué, y por ello gusta de disfrutar de lo mejor; y tratándose de esta isla caribeña, lo mejor equivale a paladear rones exquisitos acompañados del deleite de los mejores habanos del mundo. En Cuba, al menos una vez al año hay un momento de glamour, en el que coinciden no poca gente de esa a la que le gusta vivir bien, tiene con qué, y por ello gusta de disfrutar de lo mejor; y tratándose de esta isla caribeña, lo mejor equivale a paladear rones exquisitos acompañados del deleite de los mejores habanos del mundo. Por eso ya se ha convertido en una elegante tradición la celebración de los festivales del Habano, cuya décimo tercera edición acaba de finalizar en La Habana.

El encuentro reunió en el palacio de Convenciones y en otros elegantes salones de la capital a especialistas, empresarios, algún que otro personaje de la jet set y, en general, a aquellos para los cuales el eslogan fumar daña su salud es el peor sacrilegio, hasta el punto de que pueden desembolsar en un abrir y cerrar de ojos una verdadera fortuna con tal de llenar de humo sus pulmones. Tanto es así que este año la tradicional subasta de humidores, celebrada durante la clausura del XIII Festival del Habano recaudó 827.000 euros, aproximadamente un 1.146.000 mil dólares, solo por la subasta de siete humidores de las marcas H.Upmman, Hoyo de Monterrey, Romeo y Julieta, Partagás, Montecristo, Vegas Robaina y Cohiba, obras de arte fabricadas de forma artesanal en maderas preciosas. El humidor Cohiba, diseñado por el grupo Humidif, con 400 habanos en su interior, alcanzó la cifra mayor en la subasta al llegar a los 450.000 euros, es decir, que si restamos el alto valor de la «cajita», cada puro costó más de mil euros, y que, precisamente, fueron a parar a las manos de un español.

Durante la cena de gala de clausura, con platillos de altura mojados con excelentes vinos y rones de los mejores actuó la legendaria Omara Portuondo, diva de Buena Vista Social Club.

Además, se presentó el nuevo Montecristo No.2 Gran Reserva Cosecha 2005, la primera Gran Reserva de la marca Montecristo, que así debe costar, porque cuenta con una producción limitada de cinco mil estuches, con habanos torcidos con las mejores hojas de tabaco de la mundialmente conocida zona de Vuelta Abajo, cosechadas en 2005 y añejadas durante cinco años.

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