La Habana ha vivido con todo su esplendor uno de los eventos más importantes del año: la Feria Internacional Cubadisco 2009, que lejos de lo que representa en sí el evento, este año la edición ha estado marcada por otros aspectos que más bien, podrían tener que ver con la política y con la posibilidad de un cambio en las relaciones entre EEUU y la Isla que empiece por la excepción cultural al embargo. La Habana ha vivido con todo su esplendor uno de los eventos más importantes del año: la Feria Internacional Cubadisco 2009, que lejos de lo que representa en sí el evento, este año la edición ha estado marcada por otros aspectos que más bien, podrían tener que ver con la política y con la posibilidad de un cambio en las relaciones entre EEUU y la Isla que empiece por la excepción cultural al embargo.
Los grandes productores de Miami lo saben y a buen seguro están muy atentos a todos los acontecimientos que esta semana se están desarrollando en La Habana.
Sus despachos echan humo y todas las alarmas están encendidas en los entornos de quienes aspiran a explotar la inmensa mina de oro que supondrá el negocio los sonidos de la Isla.
Hace ya meses que los candidatos a participar en el reparto, entre quienes destacan productores tan conocidos como Emilio Estefan, Tommy Mottola o Kike Santander, preparan su estrategia para que su pasada relación con el anticastrismo no les impida conseguir su parte del pastel.
Pero lo tienen difícil. Pactar con el ministro de Cultura cubano, Abel Prieto, será una tarea más que complicada, ya que el funcionario ya cuenta con sus propios intermediarios como Teddy Bautista y la SGAE, una situación que hasta ahora ha permitido que los productores estadounidenses se llenen los bolsillos con las ventas de «sucedáneos» de la música cubana. Tal vez, y si Obama decide establecer una excepción cultural al embargo, esa fuente de ingresos desaparezca.
Una buena muestra de la incertidumbre en Miami son las últimas declaraciones de Emilio Estefan advirtiendo al presidente de EEUU que piense en la brutalidad del régimen castrista antes de tomar cualquier decisión sobre levantar las restricciones.



