Benedicto XVI llegó a Brasil en su viaje de hace unas semanas convencido de la fuerza política de la Iglesia católica en el mundo. Benedicto XVI llegó a Brasil en su viaje de hace unas semanas convencido de la fuerza política de la Iglesia católica en el mundo. Fuerza que, según algunos expertos, le va a permitir pactar con los gobiernos de izquierdas emergentes en América Latina para asegurar los intereses eclesiásticos.
Benedicto XVI pretende asegurar el poder de la iglesia ante los gobiernos, puesto que a diferencia de otros papas, se muestra más cercano a los bloques más izquierdistas, y por la fuerte oposición de éstos al Gobierno de EEUU, que parece estar promoviendo la religión protestante en Latinoamérica.
Ésta situación recaba adeptos al protestantismo y se los quita al catolicismo, con las pérdidas económicas que eso conlleva para la iglesia. Por eso, podría ser que esta reunión de la iglesia se hubiera decidido celebrar en Cuba, para demostrar al mundo que la Iglesia católica también está con estos gobiernos, con los que intenta acercar posturas.
A diferencia de su antecesor, , Benedicto XVI desde su llegada al poder condenó con particular energía las «órdenes laicas», como el Opus Dei o los Legionarios de Cristo.



