EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS hablar de unidad entre los cineastas cubanos era lanzar un brindis al sol del Caribe, que es mucho sol. Y sin embargo, ha sucedido. Muerto el ex director del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), Alfredo Guevara, el pasado 20 de abril, ahora el gremio teme por su independencia y, evidentemente, por su caja. EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS hablar de unidad entre los cineastas cubanos era lanzar un brindis al sol del Caribe, que es mucho sol. Y sin embargo, ha sucedido. Muerto el ex director del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), Alfredo Guevara, el pasado 20 de abril, ahora el gremio teme por su independencia y, evidentemente, por su caja.
La situación es la siguiente: los cineastas cubanos siempre se han considerado ‘fidelistas‘, que en Cuba es como decir que estás contra Raúl Castro con la garantía de que nadie te va a tildar de “traidor”. Y bajo el amparo de Alfredo Guevara la protección era máxima por la amistad que le unía con Fidel Castro.
Ahora, sin Guevara de por medio y con Fidel Castro retirado de todos los menesteres públicos, Raúl ha visto su oportunidad de entrar ahí y cobrarse alguna cabeza por el camino, o eso es lo que dicen al menos algunos comentaristas de la popular Radio Bemba, que es como se conocen los rumores callejeros en La Habana.
Pero Raúl debe tener cuidado si no quiere entrar en un ICAIC totalmente desmantelado.
Y ése es el mensaje que han lanzado los cineastas que se reunieron hace unos días frente a la sede del Instituto aparcando, así, sus diferencias: como molestes más de la cuenta se acabó lo que se daba. Ergo: el prestigio cultural y el dinero.



