MIENTRAS el cantautor cubano Polo Montañés vuelve a los primeros planos de la popularidad con su canción ‘Flor Pálida‘ en la voz del boricua Mark Anthony, en Cuba compositores, repentistas y agrupaciones musicales lo reverenciaron el 5 de junio -cuando cumpliría 59 años- con un tremendo jolgorio en Las Terrazas, localidad turística campestre del occidente de la Isla, donde vivió sus últimos años. MIENTRAS el cantautor cubano Polo Montañés vuelve a los primeros planos de la popularidad con su canción ‘Flor Pálida‘ en la voz del boricua Mark Anthony, en Cuba compositores, repentistas y agrupaciones musicales lo reverenciaron el 5 de junio -cuando cumpliría 59 años- con un tremendo jolgorio en Las Terrazas, localidad turística campestre del occidente de la Isla, donde vivió sus últimos años.
Este gran guateque, como se le dice en Cuba a las fiestas campesinas, estuvo organizado por primera vez, con el respaldo de familiares, amigos y admiradores del músico, y en él, poetas improvisadores, solistas y grupos musicales actuaron durante tres días seguidos en escenarios de Las Terrazas.
Durante los festejos, realizados junto a las lagunas de El Palmar y de San Juan, donde acamparon los asistentes, se realizaron además charlas sobre la vida y el legado musical del ‘Guajiro Natural’, como se conocía internacionalmente el bardo autodidacta, quien falleció en 2002 víctima de un accidente automovilístico.
La vida de Polo Montañés es como esas historias de muchachos pobres a quienes por un golpe de suerte se le abren las puertas del éxito.
Nacido en el recóndito poblado de El Brujito, en la occidental provincia de Artemisa, Fernando Borrego Linares (Polo) fue carbonero, topógrafo y cortador de caña de azúcar, pero desde pequeño parecía llevar en sus venas el arte, y junto a una pequeña banda familiar improvisaba serenatas y guateques por intrincados sitios de la Sierra del Rosario.



