PABLO MILANÉS ha atravesado una temporada de tormentas. Si bien su música nunca ha dejado de emocionar, las turbulencias políticas que siempre sobrevuelan el régimen de la Isla le han jugado, recientemente, malas pasadas. Comprometido con el socialismo que ha gobernado la mayor de las Antillas durante las últimas décadas, este artista se ha mostrado sin embargo contrario a cualquier gobernante que supere cierta edad, posicionándose a favor de un relevo generacional. PABLO MILANÉS ha atravesado una temporada de tormentas. Si bien su música nunca ha dejado de emocionar, las turbulencias políticas que siempre sobrevuelan el régimen de la Isla le han jugado, recientemente, malas pasadas. Comprometido con el socialismo que ha gobernado la mayor de las Antillas durante las últimas décadas, este artista se ha mostrado sin embargo contrario a cualquier gobernante que supere cierta edad, posicionándose a favor de un relevo generacional. Eso le valió cierta antipatía en ciertos círculos de La Habana. Posteriormente, en Miami, sus conciertos registraron incidentes por parte de la comunidad anticastrista afincada en Florida, que vinculan a Milanés con el régimen de los Castro.
Sin embargo, todo eso, o al menos una parte, podría ser pasado. Hace unos días el cantautor abarrotó el teatro habanero Karl Marx, en donde ofreció un concierto único en el que estrenó varias canciones de su nuevo disco “Renacimiento”, en el que rinde un sentido homenaje a ritmos oriundos de la Isla como el guaguancó, la conga y el changüí.
Un público de diversas generaciones, fervoroso, participativo y por momentos emocionado cortejó a Pablo Milanés coreando muchos de los temas que desgranó a lo largo de una hora y media, coronada por un largo aplauso final.



