Los inversores desconfían de las nuevas medidas liberalizadoras en el sector turístico

Las nuevas medidas de liberalización económica aprobadas por el Gobierno cubano de Raúl Castro, que extienden a 99 años el plazo para el empleo de tierras estatales por parte de los inversores extranjeros en negocios turísticos e inmobiliarios, han sido acogidas con cautela por parte de los propios inversores extranjeros. Las nuevas medidas de liberalización económica aprobadas por el Gobierno cubano de Raúl Castro, que extienden a 99 años el plazo para el empleo de tierras estatales por parte de los inversores extranjeros en negocios turísticos e inmobiliarios, han sido acogidas con cautela por parte de los propios inversores extranjeros.

Algunos expertos internacionales con una larga experiencia en la Isla han minimizado el posible impacto de las dos últimas medidas. Argumentan, que la realidad es que el sistema castrista ha impulsado ya en otras ocasiones reformas desesperadas en momentos difíciles, que luego sólo se mantuvieron hasta que remitieron las distintas crisis que provocaron el giro.

En la década de los noventa del pasado siglo, con otro demócrata en la Casa Blanca, el presidente Bill Clinton, marido de la actual secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, ya se habló del levantamiento total de la prohibición de los viajes a la mayor de las Antillas que todavía pesa sobre los ciudadanos estadounidenses y también se propició un cierto despegue del sector turístico gracias a la inversión hotelera de algunos grupos extranjeros. Incluso hubo un intento de posibilitar determinados negocios inmobiliarios, con notable participación de capitales procedentes de empresas españoles.

La reactivación del tejido productivo que supuso la llegada de dinero fresco permitió al Gobierno de Fidel Castro organizar un cierre ordenado de las vías abiertas en el peor momento económico del país.

Si los nuevos cambios anunciados llegan a buen puerto, ciertos analistas consideran que se podrían facilitar las operaciones para construir campos de golf y viviendas de lujo destinadas a turistas extranjeros.

Con la extensión del plazo de usufructo las autoridades pretenden dar mayor seguridad y garantía al inversor extranjero en este tipo de negocios, ya que estas inversiones sólo se justifican con derechos de uso del suelo lo suficientemente prolongados para amortizarlos.

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