Crónicas habaneras

La ministra de Educación de Cuba, Elsa Velázquez, pidió a la comunidad universitaria un mayor acercamiento a la familia y hacia el impulso en la orientación profesional en las carreras en las que el país tiene déficit. Maestro, ¡Los fósforos!

La ministra de Educación de Cuba, Elsa Velázquez, pidió a la comunidad universitaria un mayor acercamiento a la familia y hacia el impulso en la orientación profesional en las carreras en las que el país tiene déficit. Todavía los salarios de los maestros están lejos de cubrir las necesidades básicas. En la educación, muchas escuelas continúan teniendo material deficiente. El país no ha estado ajeno a la tenencia internacional de considerar al maestro como la última carta de la baraja. Aquellos tiempos cuando se llamaba a los profesionales como “la señorita” o “el director” han pasado a la historia. Ahora en cambio, muchos padres casi se sienten con la autoridad de agredir al maestro que se atreva a regañar a su niño, pero le exigen que le dé la educación que ellos, en casa, son incapaces de inculcarle a sus hijos.

Los senadores de EEUU

Los motivos de la reciente visita de un grupo de senadores estadounidenses a la Isla fue una incógnita para la mayoría de los cubanos. Según la prensa, que casi nunca dice lo más importante, en la reunión con Raúl, se trataron “temas de interés” para Cuba y Estados Unidos. Los senadores que visitaron el territorio fueron Patrick Leahy, demócrata por Vermont y presidente del Comité Judicial del Senado, y Richard Shelby, republicano por Alabama y líder de la minoría del comité de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos. Leahy dijo a una agencia de prensa que durante dos horas hablaron sobre “diversos temas y de las posibilidades de mejorar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos” y que le dijo a Raúl Castro que “por el bien de los dos países, el mundo va a cambiar”. Lo que quedó claro para todo el mundo es que los yanquis se interesaron por la suerte del contratista norteamericano Alan Gross, de 62 años y condenado en marzo de 2011 a 15 años de cárcel por “actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado cubano”.

¡PA´CUBA ME VOY!

El año pasado casi 400.000 cubanos, residentes en Estados Unidos, visitaron la Isla. Pudieron reunirse con sus familias y recorrer sus barrios, algunos ellos después de muchos años sin pisar las calles donde las niñas aprendieron a jugar al tejo y los varones a la pelota. Lo más positivo es que abarrotaron los hoteles de todas las categorías y que hasta hace poco eran “solo para extranjeros” que visitaban el país, puesto que estaba prohibido para los locales.

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