Como el acercamiento entre las dos orillas separadas por el estrecho de la Florida parece indetenible desde que el pasado 17 de diciembre cambió el rumbo de una historia de más de medio siglo de bronca en bronca, el deporte no podía quedar anclado en la guerra fría, y ya los amantes del fútbol en la Isla se frotan las manos ante la posibilidad de poder disfrutar pronto de un partido amistoso entre el club estadounidense Cosmos y la selección nacional. JUGANDO CON EL ENEMIGO
Como el acercamiento entre las dos orillas separadas por el estrecho de la Florida parece indetenible desde que el pasado 17 de diciembre cambió el rumbo de una historia de más de medio siglo de bronca en bronca, el deporte no podía quedar anclado en la guerra fría, y ya los amantes del fútbol en la Isla se frotan las manos ante la posibilidad de poder disfrutar pronto de un partido amistoso entre el club estadounidense Cosmos y la selección nacional.
El propio vicepresidente de la Asociación Cubana de Fútbol, Antonio Garcés, calificó de muy positiva y beneficiosa la visita que, dijo, “es un paso de avance, porque podría abrir el camino para que otros equipos se interesen en el futuro en venir a topar”.
Este encuentro es el primer compromiso deportivo entre Cuba y EEUU programado después de que ambos países iniciaran el histórico proceso de acercamiento, y no es poca cosa que sea precisamente con el Cosmos, un club con tradición, marcada por la presencia en él de leyendas como el brasileño Pelé y el alemán Franz Beckenbauer, y que llevará a La Habana a “toda su plantilla”, por lo cual la afición local podrá deleitarse con el juego de Raúl González, el excapitán de la Selección Española y del Real Madrid, y principal figura del club de Nueva York.
No obstante los aficionados advierten que, antes, habrá que “poner un poco de orden” en casa.
“Al Pedro Marrero hay que pasarle la mano ya”, es la opinión de muchos ante el evidente deterioro del campo donde será recibida la visita.
Por supuesto, en el béisbol, el deporte nacional, las cosas también marchan por un carril parecido, pues ya al menos dos importantes equipos de las Grandes Ligas también anunciaron su interés de topar en la Isla con la selección cubana, que también ha sido invitada a viajar al país vecino.
Pero como todo no parece ser coser y cantar, las autoridades cubanas ven con cierta ojeriza, aunque sin hacer comentarios públicamente hasta ahora, la decisión de la Oficina del Tesoro de “aflojar la mano” para que los jugadores cubanos de béisbol puedan firmar contratos en las ligas mayores incluso antes de tener residencia legal en Estados Unidos.
En principio eso no está nada mal, pero el problema es que se mantiene al mismo tiempo el criterio establecido por el bloqueo-embargo de que para ganar un solo centavo de los muchos millones previstos en los contratos, los atletas deben abandonar definitivamente la isla, un remanente más de los viejos tiempos, sobre el cual muchos esperan que más temprano que tarde también pase la página.



