Francisco Prat Puig, arqueólogo y restaurador, ha dejado su huella en la Isla por la labor realizada en lugares patrimoniales del pueblo cubano. Francisco Prat Puig, arqueólogo y restaurador, ha dejado su huella en la Isla por la labor realizada en lugares patrimoniales del pueblo cubano. Aunque natural de Barcelona, llegó con 39 años a La Habana donde comenzó su primer trabajo en la Iglesia de Santa María del Rosario. En la capital cubana permaneció hasta 1997, fecha en que muríó.
Por su aportación en una larga trayectoria, Prat Puig goza del reconocimiento del pueblo cubano que le ha rendido un homenje en una jornada denominada ‘De los lirios a las Palmas Reales‘. Entre sus obras destacan el Fuerte Matachín, la Iglesia de Remedios, el Castillo de la Real Fuerza, entre otras.



