Cuba un éxodo sin precedentes para un torneo de béisbol

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Hasta para Cuba, un país supuestamente curado de espanto en historias de deserción de deportistas, fue sorpresivo que se quedara en México la mitad del equipo de béisbol enviado al Mundial Sub-23, recién disputado en las ciudades de Obregón y Hermosillo.

Como un salidero inclemente, jugador a jugador se fue vaciando el hotel donde pernoctaba la selección juvenil de Cuba, que regresó a la isla con apenas 12 de los 24 peloteros convocados bajo un criterio, según el manager Eriel Sánchez, casi más patriótico que deportivo.

Sánchez, exreceptor internacional, justificó semanas atrás la exclusión de los pitchers Yosimar Cousín y Yunior Tur alegando presuntos parámetros de disciplina y patriotismo, lo cual lo dejó mal parado tras el mayor éxodo de peloteros cubanos en un certamen internacional.

«Este será recordado como el Mundial de los abandonos», confirmó a la Agencia Sputnik el escritor Francys Romero, autor del libro «El sueño y la realidad. Historias de la emigración del béisbol cubano (1960-2018)», una auténtica Biblia de las llamadas «deserciones».

Romero, periodista del sitio en español de las Grandes Ligas de Estados Unidos (MLB, siglas en inglés), señaló que el récord de fugas en un torneo era de apenas cinco, y databa de 1996.

Ocurrió también en México, durante una Copa de Clubes Campeones, en las que Jesús Ametller, Roberto Colina, William Ortega, Michel y Vladimir Hernández decidieron no regresar a Cuba, cifra irrisoria comparado con lo ocurrido en Obregón.

SUEÑOS Y REALIDADES

La prensa oficialista de Cuba achacó las deserciones al «entorno hostil» y el «acoso de mercaderes» del deporte, aunque Romero discrepa de esa visión, e incluso se atreva a asegurar que muchos ni siquiera piensan en perseguir una carrera en el béisbol profesional, una auténtica quimera.

«Probablemente muchos no dejaron el equipo pensando en el béisbol, sino tratando de escapar de las necesidades económicas de Cuba, donde jugar el torneo nacional no garantiza el sostén familiar, y la pandemia acentuó viejos problemas», aseguró el especialista.

Para el reconocido «insider», llegar siquiera al sistema de Ligas Menores en la MLB no es tan fácil como sugiere el discurso gubernamental en Cuba, y demanda más que talento y voluntad para que el sueño se haga realidad.

Por ejemplo, cada jugador necesita un inversionista que patrocine su estadía mientras regulariza su estatus migratorio, aplica a la agencia libre (permiso de trabajo) y eventualmente sea contratado por alguna organización, un proceso que puede durar un año, e incluso más.

«Mientras ese momento llega tienen que vivir y seguir entrenándose para regresar a la órbita del béisbol. Habría que ver de este grupo cuántos van a realizar el proceso», comentó Romero, quien confirmó que al menos uno de ellos (el lanzador Ubert Mejías) ya está en Estados Unidos.

UN CERTAMEN AGRIDULCE

Quitando la deserción masiva y la ausencia de peloteros cubanos en el Todos Estrellas, a la isla no le fue tan mal en el Mundial Sub-23, pues finalizó en cuarto puesto y mejorará su posición en el ranking global del béisbol y el softbol.

Entre los que decidieron cambiar de aires, quienes más posibilidades parecen tener de llegar a la Gran Carpa son el mencionado Mejías, así como Geisel Cepeda, Loidel Chapellí Jr., Yandi Yanes y tal vez alguno más, que presuntamente cuenta con espónsor.

«Lo más probable es que algunos soliciten asilo político en la frontera y entren a Estados Unidos, pidan residencia y opten por una beca. Otros no representan interés para las organizaciones y los scouts, pero lo dicho, quizás su motivación no era seguir en el béisbol», agregó Romero.

El mencionado Cepeda fue el último en abandonar la delegación, renunciando así a un contrato coordinado por las autoridades cubanas con el equipo los Mochis en la Liga Mexicana del Pacífico.

Mientras, La Habana culpa a Washington, y en particular al expresidente estadounidense Donald Trump, por cancelar un acuerdo firmado en diciembre de 2018 por la MLB y la Federación Cubana de Béisbol, y que entreabría la puerta a la contratación de peloteros de la isla en las Mayores.

Muchos aspiran a seguir los pasos de cubanos que brillan actualmente en el mejor béisbol del mundo, como Pito Abreu, Yulieski Gourriel, Adolis García o Aroldis Chapman. Otros, simplemente, ya no quieren seguir en su país, y aprovecharon su oportunidad.

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