Navidad

Prohibido fotografiar el árbol de Navidad de la Lonja del Comercio

Una decoración cuidada al detalle convive con una prohibición de fotos que desata desconcierto entre visitantes y trabajadores en pleno centro histórico de La Habana.

Árbol de Navidad decorado en la Lonja del Comercio con luces y adornos

Árbol de Navidad decorado en la Lonja del Comercio con luces y adornos

La Lonja del Comercio volvió a exhibir este diciembre su árbol de Navidad, una instalación de gran formato que destaca por su diseño sobrio y profesional. Sin embargo, la escena festiva se ve empañada por una prohibición expresa de tomar fotografías, una medida que ha generado malestar y escenas de tensión entre custodios y visitantes.

La decoración, visible desde zonas abiertas al público y frecuentada por empresas extranjeras y transeúntes, se convierte así en un símbolo de una contradicción cotidiana: lo que se exhibe para ser visto, pero no registrado.

El árbol navideño de la Lonja del Comercio puede contemplarse, pero no fotografiarse, por una orden interna cuya justificación no ha sido aclarada

Una escena abierta… pero vigilada

El árbol, de varios metros de altura, invita a detenerse unos minutos. Luces, adornos y una ejecución sin excesos refuerzan una imagen pensada para transmitir normalidad y celebración en fechas señaladas. El impulso natural de sacar el móvil y compartir la imagen choca, sin embargo, con la intervención inmediata del personal de seguridad.

Según los testimonios recogidos, basta con apuntar el teléfono para que aparezca un custodio advirtiendo que la acción está prohibida, apelando a órdenes superiores y evitando cualquier explicación adicional.

Los custodios alegan órdenes estrictas y evitan dar explicaciones sobre el motivo de la prohibición

Órdenes, jerarquías y absurdos

La situación suele escalar cuando el primer aviso deriva en la llegada de un responsable con mayor autoridad, que confirma de forma tajante la negativa. La discusión, en algunos casos, sube de tono, alimentada por la falta de lógica aparente de la norma.

La Lonja del Comercio no es una instalación militar ni un espacio clasificado. Es un edificio de uso civil, con actividad empresarial y acceso público, lo que acentúa la sensación de exceso burocrático y desconexión con la realidad cotidiana.

La ausencia de una justificación clara convierte la norma en un ejemplo de rigidez administrativa difícil de entender

El fondo del problema

Los propios custodios reconocen, en privado, que se limitan a cumplir órdenes para evitar sanciones. La responsabilidad recae, por tanto, en una decisión jerárquica que nadie asume públicamente y que termina erosionando la experiencia de un espacio pensado para proyectar apertura y normalidad.

Mientras tanto, la imagen del árbol —esa que no puede tomarse— sigue circulando de forma informal, recordando que prohibir no siempre impide, pero sí incomoda y desgasta.

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