Mucha gente mira asombrada a su paso por la Plaza de la Revolución las estructuras metálicas que con ayuda de una enorme grúa se están levantando casi al pie de la «raspadura», el monumento que rinde homenaje a José Martí. Mucha gente mira asombrada a su paso por la Plaza de la Revolución las estructuras metálicas que con ayuda de una enorme grúa se están levantando casi al pie de la «raspadura», el monumento que rinde homenaje a José Martí.
Se trata de la tribuna, o el púlpito mejor dicho, desde donde el papa Benedicto XVI ofrecerá una misa cuando visite Cuba en este mes de marzo, en vísperas de la Semana Santa.
Pero los preparativos para la visita papal no solo marchan a todo trapo en La Habana, sino también en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, por donde el sumo pontífice llegará a la isla.
Allí van adelantados el remozamiento de la Catedral de Santiago, así como de la Iglesia de el poblado de El Cobre, a unos cuantos kilómetros de esa ciudad, donde Benedicto XVI rendirá homenaje a la Virgen de la Caridad, patrona de los católicos cubanos.
En el cobre también se ha puesto a punto una vivienda no muy grande pero bien confortable, donde se dice que el papa pernoctará antes de seguir rumbo a la capital.
En La Habana los católicos esperan que la misa sea todo un acontecimiento, tanto como lo fue la de Juan Pablo II en 1998.
Pero en aquella ocasión el papa ofició la misa a un costado el monumento a Martí, de espaldas a la Biblioteca Nacional, en cuyo frente fue colocado un enorme mural con la efigie de Jesús Cristo, algo inconcebible hasta ese momento, mucho menos en la Meca del comunismo cubano.
Ahora nadie sabe, por el momento, que alegoría religiosa será colocada al pie del monumento al Héroe Nacional, pues lo que quedará justo a la espalda de Benedicto será la figura de mármol de Martí y la enorme «raspadura».
En cambio, esta vez, cuando el Papa mire a la multitud de creyentes, no podrá evitar ver a su izquierda la efigie del Ché Guevara, y a la derecha, la de Camilo Cienfuegos, dos de los grandes mitos de la Revolución, y al frente le quedará el Norte «revuelto y brutal».
Algunos mal pensados dicen que quizá lo ubicarán allí para que mande no solo un mensaje a Raúl, sino también a Obama, a ver si acaban de ponerse de acuerdo…



