Que los cubanos son humoristas por naturaleza y que el choteo forma parte de su filosofía de la vida, no hay quien lo dude, pero a contrapelo de esas características, el humor en la radio y la televisión cubanas estuvieron de capa caída durante bastantes años, aunque ahora parecen volver con nuevos ímpetus. Que los cubanos son humoristas por naturaleza y que el choteo forma parte de su filosofía de la vida, no hay quien lo dude, pero a contrapelo de esas características, el humor en la radio y la televisión cubanas estuvieron de capa caída durante bastantes años, aunque ahora parecen volver con nuevos ímpetus.
Las causas de la «pérdida» del humor pueden ser muchas, pero si la carcajada sale de la interpretación disparatada de la realidad, la tendencia «oficial» que primó durante años de admitir solo el humor cuando no tuviera nada que ver con el día a día de la gente, cerró el diapasón de temas a la mínima expresión: Si los humoristas «le cortaban leva» a los guajiros, protestaba la ANAP (Asociación de campesinos); si hablaban de las mujeres, saltaba la Federación; si la cogían con los taxistas, el Ministerio de Transporte se ofendía, y de los negros, ni hablar, pues aunque nunca han tenido organización propia que los represente, hasta el Partido sacaba la cara por ellos para «combatir el racismo».
Aun así, contra todo eso seguían los chistes a nivel de Radio bemba, incluso los de contenido político bien cargaditos, y la acción de los humoristas en espacios más reducidos, como el teatro.
Pero felizmente, el humor vuelve a tener espacios en la TV, aunque todavía no tanto como quisieran los espectadores.
Uno de ellos es ‘Deja que yo te cuente’, que cada miércoles, a las a las ocho y media de la noche por el canal Cubavisión, provoca en los espectadores lo mismo veladas sonrisas que sonoras carcajadas, gracias a un humor -¡al fin!- que pincha en la realidad cubana actual.
Así, el profesor Mentepollo (Carlos Gonzalvo) diserta sobre sus estudios acerca del acontecer cotidiano, los cuales siempre ponen el dedo sobre las llagas sociales que aquejan a los cubanos, y no falta el acontecer diario de un taller de reparación de equipos eléctricos, con su director oportunista, mediocre y arribista Lindoro Incapaz (Rewel Remedios); un sindicalista adulador del jefe y con doble moral como La Llave (Miguel Moreno), y el trabajador que se pasa el día perdiendo el tiempo sin producir como Maraca (Leonardo Santiesteban), entre otros personajes tipo.
Un espacio para reírse y hacer pensar, cuyo nombre ya han incorporado los cubanos a su jerga cotidiana al decir de manera concluyente, cuando algo les molesta, ‘Deja que yo te cuente’.
En las pantallas de todo el mundo abundan rostros lindos, de uno y otro sexo, capaces de arrastrar legiones de fans que revolotean tras ellos como las moscas junto al dulce, aunque sean cuerpo y cara nada más y estén lejos de poder encarnar un personaje más o menos creíble.
En la televisión cubana también los ha habido, pero ahora parece estar pasando una mala racha en lo que a famosos se refiere, porque a los que hay, casi todos buenos actores y actrices graduados de escuelas de nivel, parece que a la hora de seleccionarlos los jurados no tuvieron en cuenta sus dotes físicas, y abundan los feítos.
Por eso las niñas que sueñan con príncipes azules, y los adolescentes que buscan una reina para sus primeros sueños eróticos, han tenido que recurrir a las telenovelas extranjeras, a falta de sucedáneos nacionales.
Para ellas, un trío aportado por la argentina Valientes, con tres muchachos de buen ver, Luciano Castro (Leonardo), Mariano Martínez (segundo) y Gonzalo Heredia (Enzo), lista a la que se suma el brasileño Caúa Reymond, que encarna al drogadicto Danilo de la Telenovela ‘Passione’.
Los varoncitos se inclinan por las brasileñas Mariana Jiménez y Carolina Dieckman, dos rubias también del elenco de ‘Passione’, aunque en su nómina puede incluirse a la cubana Yori Gómez, que lo mismo interpreta un personaje dramático en una teleserie que canta con más o menos suerte en el grupo de su esposo Osamu Menéndez.
Sin embargo, aunque lindas, las tres chicas no encajan totalmente en los parámetros fijados por el cubano promedio para la belleza femenina, pues tienen rostros preciosos, pero son delgadas como merlucitas, y por eso a la hora de elegir la mayoría prefiere ver, más que escuchar, a Jennifer López.
Varias coproducciones y colaboraciones con instituciones nacionales e internacionales prevé para este año el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas (Icaic).
Uno de los materiales, en conjunto con la televisión cubana, es el largometraje ‘Los desastres de la guerra’, del realizador Tomás Piar, al que se suma ‘Leontina’, de Rudy Mora, y ‘Carmela’, de Ernesto Darana, estos dos últimos en coproducción con la empresa RTV Comercial.
Actualmente el Icaic también desarrolla proyectos de colaboración con Venezuela, aunque se limitan a la participación de los técnicos cubanos en el proceso de producción de los filmes.
A esta experiencia han contribuido los trabajos realizados antes con Francia, Canadá, España y Rusia, así como los proyectos publicitarios desarrollados con casi todos los países de América Latina, a lo que se suman otros como la construcción escenográfica y de atrezzo de los sets de filmación.
Según especialistas, el 2011 no fue un mal año para el cine cubano en cuanto a las producciones terminadas; sin embargo, no se logró avanzar en el plan de filmaciones -apenas se rodaron tres películas de nueve previstas-, ni en los servicios que constituyen fuentes de financiamiento para el Icaic, como los anteriormente mencionados, por lo que la industria cubana del cine sigue dando traspiés, económicamente hablando.



