Muchos están convencidos de que dentro de relativamente poco tiempo La Habana puede cambiar de cara, para bien, sobre todo en las calles donde hace muchos años se concentraba la actividad comercial de la urbe. Muchos están convencidos de que dentro de relativamente poco tiempo La Habana puede cambiar de cara, para bien, sobre todo en las calles donde hace muchos años se concentraba la actividad comercial de la urbe. Antes, como dicen las abuelas, salir a «ver las vidrieras» era uno de los paseos favoritos de las amas de casa, sobre todo aquellas que no tenían mucho dinero para comprar, pero sí suficiente fantasía para imaginarse luciendo los caros vestidos de El Encanto, Ultra o Flogar.
Con el tiempo esa costumbre prácticamente desapareció, pues El Encanto ardió por los cuatro costados a causa de un sabotaje, y con las escaseces las vidrieras se vaciaron y muchos establecimientos comerciales terminaron cerrados, convertidos en mugrosos almacenes de cualquier cosa que con el paso de los años comenzaron a caerse en pedazos por falta de mantenimiento y atención, con la excepción de algunos que resurgieron como ave Fénix cuando aparecieron las shoping. Sin embargo, ahora el Gobierno cubano acaba de publicar en la Gaceta Oficial las normas para garantizar el arrendamiento de locales a trabajadores privados que ejerzan su gestión en más de una veintena de oficios.
Según el gobierno, las nuevas facilidades en la actividad privada están en sintonía con «los resultados favorables de la experiencia del sistema de gestión económica de arrendamiento de barberías y peluquerías» a cuentapropistas, como le llaman en la isla a esos emprendedores.
Precisamente, muchas de esas barberías y peluquerías cambiaron de cara de la noche a la mañana y dejaron atrás el abandono de medio siglo, con sus paredes recién pintadas, el mobiliario remozado, mejor iluminación y hasta detalles impensables hasta entonces, como televisión, música «indirecta» y buena ventilación, todo para hacer realmente agradable el ambiente a la clientela.
En Radio bemba muchos aseguran que ahora lo mismo puede suceder con otros locales que serán arrendados por quienes ofrecen servicios de carpintería, cristalería, relojería, reparaciones de diversos artículos y confección y venta de ropa.
Pero la gente espera como cosa buena que los cambios continúen y ocurra lo mismo con la red gastronómica, muchos de cuyos locales son hoy verdaderos palacios de las moscas.



