La semana que viene comienza en La Habana la que seguramente es la reunión de más glamour que se celebra cada año en la isla, cuando fumadores de puros de todo el mundo se reunirán en el XIV Festival del Habano, para rendir adoración a las marcas Cohíba y Romeo y Julieta, y de paso celebrar los 520 años del descubrimiento del tabaco. La semana que viene comienza en La Habana la que seguramente es la reunión de más glamour que se celebra cada año en la isla, cuando fumadores de puros de todo el mundo se reunirán en el XIV Festival del Habano, para rendir adoración a las marcas Cohíba y Romeo y Julieta, y de paso celebrar los 520 años del descubrimiento del tabaco.
El Festival es el único lugar del planeta donde a nadie se le ocurre mencionar o ni siquiera pensar, que fumar daña la salud, sino que más bien es «un placer, sensual, genial» como diría Sara Montiel en sus buenos tiempos.
Pero además de constituir encuentro de expertos, tiene una larga historia que involucra a Rodrigo de Xerez y Luís de Torres, dos de los hombres de Cristóbal Colón, que nunca se imaginaron que a la gran aventura de acompañar al Almirante, quedarían como los descubridores del tabaco.
Se cuenta que por ser ambos dos de los hombres de más confianza, Colón los escogió el 2 de noviembre de 1492 para llevar las cartas de presentación de los Reyes Católicos al emperador de los chinos, por la tremenda confusión de suponer que se encontraban en China o en el ansiado Cipango (Japón), cuando realmente estaban en Cuba. Días antes, el 27 de octubre, la Pinta, la Niña y la Santa María habían llegado a las costas de la isla antillana.
Los primeros informes sobre la extraña hoja que luego se llamaría tabaco los aportaron Xerez y Torres el 4 de noviembre, después de ver en el cacicazgo taíno de Maniabón, en la región oriental de la isla, a los indígenas con unos tubos de hojas en los labios, cuyo humo inhalaban y luego exhalaban con evidentes muestras de satisfacción, Sobre este hecho, el propio fray Bartolomé de las Casas dejó constancia escrita en su diario.
Xerez, incluso, puede ser considerado como uno de los primeros fumadores de Occidente, pues se sabe que el incipiente hábito de fumar le provocó cárcel en España tras su regreso de América.
Bautizada por los científicos como Nicotiana Tabacum, la palabra con la cual los aborígenes cubanos la designaban era Cojiba o Cohíba, que es hoy el nombre de una de las marcas emblemáticas del mejor habano del mundo. Lo demás es otra historia.



