Ante la brevedad y escaso contenido de las palabras de los oradores, Radio bemba se quedó con poco que decir tras el acto por el aniversario 57 del asalto al cuartel Moncada, fecha por excelencia de la Revolución cubana. Ante la brevedad y escaso contenido de las palabras de los oradores, Radio bemba se quedó con poco que decir tras el acto por el aniversario 57 del asalto al cuartel Moncada, fecha por excelencia de la Revolución cubana.
Lo más fueron algunas sorpresas, como la ausencia de Fidel Castro, de quien, tras sus numerosas y recientes apariciones públicas evidentemente recuperado físicamente, muchos daban por segura su presencia en la conmemoración, aunque los más avispados recordaron que casi nunca, a lo largo de estos más de 50 años, los hermanos Castro aparecieron juntos en público, «por cuestiones de seguridad».
Otra sorpresa fue la ausencia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien había anunciado con anticipación su asistencia al acto, pero a última hora canceló su viaje a consecuencia de la delicada situación política existente con Colombia. En su lugar habló el ministro de Energía Eléctrica, Alí Rodríguez Araque.
Pero la mayor sorpresa fue que la intervención central del acto correspondió al vicepresidente primero, José Ramón Machado Ventura, y no al presidente Raúl Castro, como se esperaba.
A medida que se acercaba la fecha aumentaban las expectativas ante posibles pronunciamientos de Raúl Castro sobre medidas importantes para encarrilar la maltrecha economía del país y promover cambios aperturistas.
Sin embargo, el discurso de Machado Ventura, de apenas 20 minutos, dedicó buena parte a temas de ocasión y no aportó nada concreto, aunque dejó sentado que los cambios vienen, lo cual, para Radio Bemba, no es nada nuevo.
Al respecto, ratificó la solidaridad de Cuba con Venezuela en medio de los escarceos políticos con Colombia, y se refirió a la celebración por estos días en un centro turístico del norte de la isla, de una Cumbre Cuba-Venezuela, que, según dijo, reforzará la unión estratégica entre ambos países y permitirá avanzar en la consolidación de importantes proyectos económicos.
No pasó por alto la recuperación física de Fidel Castro, que «alegra a todos los cubanos», e insistió en el carácter de «reafirmación patriótica y latinoamericanista» de este acto, y recordó que los cubanos han tenido que enfrentar serias dificultades tras el paso de tres devastadores huracanes en el 2008 y la incidencia sobre la isla de la crisis financiera internacional, el anacronismo de medio siglo de bloqueo estadounidense y los efectos del cambio climático.
Pero en relación con «el pollo del arroz con pollo», como dicen los cubanos, solo insistió, recordando palabras de Raúl Castro, en que «la batalla económica es la tarea principal, porque de ella depende la sostenibilidad y preservación del sistema social cubano», y dentro de ello ocupa especial relevancia la producción de alimentos, para lo cual llamó a consolidar la entrega de tierras ociosas a productores privados y cooperativas.
Machado Ventura dijo que continúa el «estudio, análisis y toma de decisiones» para enfrentar los problemas de la economía del país -sin mencionar qué decisiones ni qué problemas-, pero advirtió que en esa dirección tales medidas no serán populistas, demagógicas, sino con sentido de responsabilidad, paso a paso, sin improvisaciones ni precipitaciones para no errar, y dejar atrás errores y medidas no se avienen a las condiciones actuales».
Finalmente, puntualizó que «habrá que cambiar todo lo que deba ser cambiado» (parafraseando una muy manejada idea de Fidel Castro sobre el concepto de Revolución), pero advirtió que ello se hará «sin presiones externas y sin menoscabo de la soberanía» del país.
Las notas de una marcha patriótica avisaron a los miles de personas que acudieron a la ceremonia celebrada en la ciudad de Santa Clara, y a los millones que lo vieron por televisión, que el acto había concluido, justo en el momento en que parecía que «la cosa iba a empezar».
-¿Ya se acabó? Inquirió con cara de «yo no fui» Ana, una octogenaria que ya casi no ve pero oye perfectamente.
-Y Raúl ¿Cuándo va a hablar? Se preguntó su hija, sentada a su lado ante la TV desde bien temprano.
Y así pasó «el 26», como abreviadamente todos los cubanos identifican esa efeméride. Ahora los más optimistas esperan que a fin de mes haya algún pronunciamiento importante, cuando se celebre la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), aunque casi todos coinciden en que normalmente ese foro transcurre meteóricamente y «sin penas ni glorias». Y lo más probable es que las respuestas las tengamos en el varias veces pospuesto congreso del Partido Comunista, esperado por todos, pero con fecha de celebración aún pendiente.



