Un ‘reality’ a la cubana

Radio Bemba

Como cualquier televidente de cualquier país de este planeta, el cubano se queja de lo infumable que es la televisión, más aún si las telenovelas en parrilla son flojitas. Como cualquier televidente de cualquier país de este planeta, el cubano se queja de lo infumable que es la televisión, más aún si las telenovelas en parrilla son flojitas.

Ojo, Cuba no es como España donde el rating es Dios y pueden sacar del aire una serie sin decirte esta boca es mía. No, en la isla hay que sufrir hasta el último capítulo aunque medio país se vaya a la cama a las nueve de la noche.

Pero de vez en cuando salta la liebre y aparece algo interesante, como es el caso de la serie con el rimbombante nombre de ‘Las verdades de Cuba’ que en las últimas semanas ha atraído la atención de país y medio.

Valga la aclaración: no se trata de algo así como ‘El Comisario’, ‘Los hombres de Paco’, ‘Aída’, o cosas tales, sino de un serial documental con más fines políticos que televisivos, pero que basado en hechos reales de la larga contienda entre Cuba y Estados Unidos, ha sacado a la luz asuntos poco conocidos y, para ponerle más sal y pimienta, ha llegado a revelar la verdadera identidad de miembros de la Seguridad del Estado, de carne y hueso, que hasta el día antes eran considerados por una parte de los cubanos como «agentes del imperio», mientras que la disidencia y la Oficina de Intereses de Estados Unidos los veían como parte de «los nuestros».

El capítulo más reciente sacó a la palestra a un joven ingeniero en telecomunicaciones, Dalexi González, quien había sido contactado por funcionarios norteamericanos para la introducción clandestina en la isla de equipos satelitales y la instalación de una red.

Resulta que el muchachón se enroló en la aventura y asumió el sobrenombre de Alejandro para llevar adelante esas operaciones encubiertas, pero al mismo tiempo se convirtió en el agente Raúl de la Seguridad del Estado cubana.

El capítulo mostró cómo empleados de agencias gubernamentales estadounidenses y sus colaboradores lograron entrar al país antenas especiales, piezas y otros objetos para este fin, enmascarados como artículos deportivos en coincidencia con una competencia de surf efectuada en la Isla.

Para los más suspicaces, resulta demasiado coincidente que el tema aparezca en las pantallas cuando estaba concluso para sentencia el juicio al «contratista» estadounidense Alan Gross, quien días después fue condenado a 15 años por un tribunal cubano por algo muy similar, aunque su nombre no apareció en la serie por ninguna parte.

En un capítulo anterior también fue desvelada la verdadera identidad de Moisés Rodríguez, un hombre que durante nada menos que veinte años fue un cercano colaborador de disidentes muy conocidos en medio mundo, como Ricardo Bofill y Elizardo Sánchez.

Pero el que le puso la tapa al pomo fue Carlos Manuel Serpa, quien era nada menos que el presidente de la Asociación de Periodistas Libres de Cuba y reportero «oficial» de las acciones de las Damas de Blanco, cuya máxima figura, Laura Pollán, es puesta en situación cuando menos incómoda en algunos pasajes filmados por el propio Serpa durante las marchas y reuniones del grupo de mujeres.

Ahora la televisión cubana anda anunciando un nuevo capítulo de ‘Las Razones de Cuba’, titulado ‘Mentiras bien pagadas’, sobre el financiamiento proporcionado por Estados Unidos para lo que las autoridades isleñas califican de «ciberguerra».

Con esos truenos quién duerme, piensa Radio Bemba, que con recelo se pregunta si el día menos pensado no se nos aparecerá hasta la Yoany Sánchez con un carné de la Seguridad. Porque, ¿Cómo se explica que un régimen tan represor le permita manejar a esta mujer un superblog que incluso fue abierto recientemente para los internautas cubanos?

Huele fu, como diría un babalawo vecino de Radio Bemba. Pero mientras tanto, el rating de ‘Las Razones de Cuba’ sigue en alza.

Más información

Scroll al inicio