En Cuba las grandes procesiones de Semana Santa son cosa del pasado desde que triunfó la Revolución encabezada por Fidel Castro y comenzaron los encontronazos entre la Iglesia y el Gobierno, hasta tal punto que hubo momentos en que la gente ni se enteraba de la celebración pues ir a la iglesia era algo así como entrar en los feudos de Satanás. En Cuba las grandes procesiones de Semana Santa son cosa del pasado desde que triunfó la Revolución encabezada por Fidel Castro y comenzaron los encontronazos entre la Iglesia y el Gobierno, hasta tal punto que hubo momentos en que la gente ni se enteraba de la celebración pues ir a la iglesia era algo así como entrar en los feudos de Satanás. Por supuesto, las cosas han cambiado y a estas alturas, quién lo iba a decir, no solo visitó Cuba hace unos años el Papa Juan Pablo II, sino que desde el año pasado la jerarquía católica y el Gobierno entablaron un diálogo con el que se logró lo impensable, que quedaran en libertad los famosos 75, se inauguró un nuevo seminario con la asistencia del mismísimo Raúl Castro, la Iglesia le ha dado el visto bueno a las reformas que se llevan adelante y, por lo que se dice, las conversaciones al más alto nivel sobre todo lo humano y lo divino siguen adelante. Por eso, es de suponer que la Semana Santa se celebre este año con más pompa, pero sin llegar a ser el espectáculo que acontece en otras tierras latinoamericanas. Eso sí, como la Semana Santa 2011 será del 17 al 24 de abril, en la isla promete ser un raro mejunje de crucifijos, cañones y panfletos políticos, pues coincide con la celebración del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, y este a su vez con el aniversario 50 de la derrota de las fuerzas que invadieron la isla por la Bahía de Cochinos en 1961, para lo cual está previsto un desfile militar a todo trapo en la Plaza de la Revolución. Pero a tono con la fecha cristiana, vale la pena darse un saltito por algunos templos de renombre en Cuba. El más conocido para los visitantes extranjeros es sin dudas la Catedral de La Habana,
Ubicada en el corazón de la Habana Vieja, zona histórica declarada Patrimonio de la Humanidad, y que constituye un lugar de visita obligada durante un viaje a Cuba, por su belleza arquitectónica de estilo barroco y su marcado entorno colonial, que transporta siglos atrás en la historia cubana. También en La Habana Vieja se encuentra un templo poco conocido por los visitantes foráneos, la iglesia del Santo Angel Custodio, o simplemente del Angel para los habaneros, creada en 1690 aunque ha sido remodelada en varias ocasiones. Es famosa porque en ella fueron bautizadas dos figuras insignes de la historia de Cuba, Félix Varela y José Martí, y sobre todo, porque la plazoleta junto a la cual se erige el templo fue el escenario escogido por el escritor Cirilo Villaverde para su novela «Cecilia Valdés» obra cumbre de la literatura cubana del siglo XIX. Otra joyita de La Habana Vieja, muy cerca de la Avenida del Puerto, es la iglesia de San Francisco de Paula, dedicada en la actualidad a los conciertos del grupo de música antigua Ars Longa y que es sin duda un bello lugar, con su carga de arquitectura colonial en un gran vitral de fondo, piedras y una típica cúpula que se enseñorea en el puerto. En las afueras de La Habana, a pocos kilómetros del poblado de Santiago de las Vegas, se levanta el santuario de San Lázaro, uno de los lugares clave para la feligresía cubana. Se trata de una sencilla iglesia de sobria decoración que no responde a un estilo arquitectónico definido, pero es la máxima expresión del sincretismo cultural cubano y a ella acuden por igual a rendirle culto al mismo santo, pero con nombres diferentes, los católicos y los practicantes de las religiones africanas.
Al otro extremo de la isla, en un imponente paisaje de las estribaciones de la Sierra Maestra, se encuentra el santuario de dedicado a la Virgen Patrona de Cuba, la Caridad de El Cobre. Hasta allí acuden miles a cumplir promesas, o llevar ofrendas que se suman a los cientos de prendas y objetos del altar, y entre los cuales aparece hasta la medalla del Premio Nobel de Hemingway. Los peregrinos suelen recoger como amuleto piedras de cobre de la mina próxima. Según la leyenda más aceptada, la Virgen fue encontrada flotando en las aguas de la bahía de Nipe, en la costa norte del oriente cubano, por dos aborígenes y un negro esclavo cuando remaban en un pequeño bote tras ser sorprendidos por una tormenta. Según ellos, la imagen de la Virgen estaba sobre una tabla que flotaba y junto a ella una inscripción que decía «Virgen de la Caridad». Desde entonces, la imagen de la Virgen tuvo varias ubicaciones, hasta que en 1927 en lo alto de una colina se levantó el santuario, que fue visitado en 1998 por Juan Pablo II, quien coronó a la santa.



